sábado, 30 de enero de 2010

La Fugitiva...


Llovía con fuerza sobre la ciudad grisácea. La neblina pintaba los edificios tiñéndolos de colores difusos como carbonilla. Apenas podían distinguirse las formas de manera competente, donde comenzaban y donde acababan. El silencio era inexplicable, todas las ánimas residentes de este mundo habían desaparecido y la humedad barría el vacío de aquella ciudad fantasmal como una corriente atroz e implacable.Solo el sonido de las gotas golpeando los techos y canaletas, el viento azotando las ventanas borrosas. Era lo único que se percibía a través de aquellas calles desiertas. La música de la tormenta resonaba en una melodía armoniosa y triunfal, consagrada a la victoria de la naturaleza por sobre lo humano. La atmósfera se confundía en una batalla de matices y tonalidades, resultado de la fusión entre la luminosidad y la lobreguez, la claridad y la negrura, las tinieblas y la transparencia. En este universo de enigmas furtivos, de preguntas sin responder y misterios esquivos, apareció en el horizonte la figura blanca. Marchaba a gran velocidad, siempre mirando la retaguardia, incitando al peligro. El agua acariciaba su piel con ternura y suavidad, mezclándose con los ríos de sus ojos, que corrían por el valle de sus rasgos y extendiéndose por el resto del cuerpo, empapándola. Se desvanecía y volvía a emerger, entre el humo y el desconcierto, como un espíritu que deambula tratando de alcanzar la paz. Salpicaduras carmesí manchaban su vestido blanquecino, naciendo y circulando por su silueta herida. Jadeaba, estaba agotada, el cansancio era más fuerte ya que su fuente de juventud.¿Quién sabe cuantas millas había recorrido en ese escape precipitado? El camino había sido muy largo, casi interminable; tanto que el periplo había deteriorado su aliento, su carne y sus huesos. La extenuación en su perfil demacrado era evidente. Sabía que no transcurriría mucho tiempo antes de que el violador, aquel amante posesivo, aquel admirador obsesionado que la perseguía con dedicación e insistencia la encontrara por fin. Había pasado por territorios numerosos y lugares recónditos en busca de un refugio. Había conocido y hablado con incontables personas buscando una distracción. Pero siempre resultaba inútil, nadie podía ayudarla ni brindarle protección y ella no tenía más remedio que dejarlos atrás, seguir de largo; volvía a estar sumida en su soledad.Por eso sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarse cara a cara con esa figura que le quitaba el sueño. Con el retrato de ese hombre que la ambicionaba para poseerla como un trofeo de su inmensa lista.De esa manera había llegado a aquel sitio, a esa ciudad desolada e indiferente. Sus pies ya no podían moverse, abrumadas por su desplazamiento en el tiempo y el espacio. Finalmente comprendió que el día había llegado.Se adentró en el subterráneo, pensando que allí, quizá, no la divisaría, inmersa en la noche de aquel sitio. Avanzó con toda la lentitud que le era posible, acurrucada contra las paredes del oscuro túnel y rogando pasar inadvertida. Pero era demasiado tarde.La tomó con una fuerza sobrehumana, arrebatándole la vida. Sintió el contacto de sus fríos labios contra los suyos cortándole la respiración, absorbiéndo la llamarada de su existencia. Sus brazos como pinzas atrapándola en una prisión sin salida. Abrió los ojos y vio, con pánico, el rostro terrible, indudablemente originario de otros mundos, ajenos e incomprensibles al nuestro. Percibió junto con su propio miedo, una especie de previsión del final y eso le causó un sentimiento de alivio, como si todos los problemas que había tenido en su existencia desaparecieran. Como si la carga acarreada durante todos esos años fuera quitada de sus hombros. Su historia había terminado.Y así el mensajero de la muerte, el enviado del más allá, la tomó de la mano y se la llevó, entre luces refulgentes, de este mundo material.

viernes, 29 de enero de 2010

La Puerta Abierta...

Un nuevo comienzo...

Bueno señores lectores, he vuelto después de una larga ausencia, de poca inspiración y muchas, muchas experiencias adquiridas, para dar comienzo a un nuevo año que espero que sea maravilloso en todos los aspectos y para todas las personas. Para mí lo es y lo fue, ya que estas vacaciones de verano y este fin de año de 2009 fueron una de las mejores etapas de mi vida en el plano personal, pero bueno, ya les contaré en cuánto pueda y a medida que vaya avanzando el año y el desarrollo de este blog o "diario de vida" como prefiero llamarle. Quizá esa haya sido la razón de que no haya escrito mucho durante estos últimos tiempos, quizá fueron las vueltas de la vida, no lo sé. Dicen que las grandes y mejores obras (sin incluir mis escritos, porque no quiero ser ególatra) se escriben encontrándose en un estado de tristeza y soledad o en lucha con el espíritu de uno mismo y que al hallarse uno feliz y en paz con su propia alma, el ser humano es incapaz de escribir o le resulta más difícil puesto que no tiene ningún mal del que quejarse o que manifestar en palabras.
Y así me encontré yo parada en los momentos recientes después de que sobreviniera sobre mí el torbellino de la vida, arrollándome al igual que lo hace con todo a su encuentro. Incluso me atrevo a decir que maduré un poco, que crecí y avancé un paso por el camino inexplorado de mi propia historia de la que solo yo soy protagonista, por las rutas intransitadas de mi propia existencia. Y soy feliz.
¿Que descubrí durante ésta etapa de mi viaje? Recuerdos, muchos, infinitos recuerdos hermosos que jamás olvidaré, las risas de montones de personas especiales, algunas a quienes dediqué posts en este blog, otras amistades recién descubiertas que me hacen estar aún más satisfecha de lo que ya estaba, sencillamente personas, seres humanos especiales, como todos somos en el fondo, algunos a quienes quise más que a otros, otros a quienes me hubiese gustado conocer más, personas con quienes no compartía gran afinidad, pero todos seguirán estando grabados, sus nombres y sus rostros, en el fondo de mi mente y de mi corazón. Pude haber disentido muchas veces con algunas personas, pueden haberme caído mal otras, pero yo no soy de esas personas que suelen guardar rencor o buscan venganza, así que al final todas quedarán en mi interior como un dulce recuerdo, o como una lección de vida, para bien o para mal, que poco a poco irá conformado el trazado de la pintura (que puede resultar un feo garabato o una verdadera obra de arte) que será la experiencia.
Conocí la amistad, conocí el amor, el cariño y el afecto de las personas, aunque ya los sentí alguna vez y los degusté, esta vez pude comprenderlos con mayor profundidad. Incluso aprendí más sobre mí misma de lo que ya había aprendido y fui capaz de finalmente descubrir y reconocer mis habilidades y aceptar con mayor seguridad mis gustos, de los cuáles antes siempre vacilaba. Pero ya estoy cansada de ser siempre la más callada y la más tímida y de haberme guardado dentro de mí tantas realidades punzantes que me causaban mucho dolor y que quizá hubiesen sido más fáciles de reparar y de aliviar si hubiese sido capaz de expresarlas con palabras, de comunicarlas, porque al fin y al cabo el humano es un ser social y la comunicación le es para él como el aire que respira. Muchos problemas se arreglarían en el mundo si las personas recurrieran más al diálogo y a la comunicación y si fuesen más capaces de manifestar sus angustias oralmente. Por eso es que he llegado a esta tan controversial decisión.
Y justamente por eso es que me he expresado tanto y estoy escribiendo éste divague tan prolongadp en este momento, así que me voy despidiendo antes de que ustedes se cansen, se retiren y de que a mí se me agoté la materia gris por la falta de inspiración. Por eso, le deseo a todo el lector que se pasé por este blog que tenga un muy próspero y feliz 2010, año muy importante para el país ya que es el año del bicentenario como todos sabrán, y bueno piensen, esto solo es una etapa del trayecto de la vida, es un paso más hacia adelante, una nueva oportunidad de ser feliz en la vida, aunque solo sea por un instante efímero, una flor que se abre, un sol que renace después de la noche de los tiempos, una primavera que surge después del más crudo de los inviernos, y bueno podría compararlo con millones de metáforas más, pero no voy a perder más tiempo en frases floridas y sin sentido, en poesía barata. Iré al grano. Yo prefiero ver al 2010 con una mirada optimista, pero cada uno lo observara desde el punto de vista y perspectiva que quiera y debo aceptarlo. Para mí, todo se resume a una puerta abierta, una puerta abierta que se abre comunicando hacia una habitación desconocida y misteriosa, puede ser que esa puerta dé hacia la luz o hacia la oscuridad, pero no me importa, yo entraré de todas maneras, porque me interesa saber lo que se encuentra en su interior, aunque no sepa que yace en sus profundidades, tal vez detrás de esa puerta se halla la continuación de mi historia, otro capítulo de mi relato, otro desafío peligroso de la vida, otro interrogante indescifrable que revelar o quizá otra pregunta sin respuesta para sumar a las numerosas ya existentes, realmente no sé que me espera detrás de esta puerta abierta, pero estoy dispuesta a averiguarlo.

viernes, 12 de junio de 2009

Ítaca...

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no lo llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los yergue ante tí.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nacar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Constantino Cavafis (1863-1933)
El poema que resume perfectamente el sentido de la vida, el propósito de vivir...

lunes, 8 de junio de 2009

Para Abrir Los Ojos...

Cuando aprendamos a amarnos a nosotros mismos y a aceptarnos por lo que somos, sin tratar de cambiarnos y en consecuencia, podamos amar a los demás y aceptarlos por lo que son, sin distinciones de ningún tipo, entonces el mundo conocerá la paz. Cuando dejemos de pensar que una caja de psicodélicos colores es la que gobierna en nuestras vidas e influye en nuestro entorno social entonces el mundo prosperará. Cuando dejemos de silenciar a los visionarios de nuestra era y celebremos con laureles el libre albedrío y coronemos a los librepensadores, entonces los grisáceos muros opresores que han construido para nosotros caerán. Cuando entendamos finalmente que las religiones son todas distintas versiones de una misma historia antigua basada en los fenómenos astrólogicos y que al fin y al cabo somos todos seres humanos iguales, creamos lo que creamos, entonces nos daremos cuenta que el dios más poderoso ya ha aparecido y que se manifiesta en forma de agua, fuego, tierra y aire; porque la verdadera divinidad y la única digna de culto y honra es la mismísima naturaleza, pues es solamente ella nuestra casa y nuestra comida. Cuando comprendamos de una vez que debemos cuidarla como si de diosa se tratara, entonces el planeta presenciará la utopía perfecta. Cuando tengamos la facultad de educarnos y educar a otros y poder distinguir finalmente que la realidad que nos quieren imponer es una mentira y podamos entender finalmente que las naciones no las controlan los gobiernos, sino un grupo extremadamente reducido de personas detrás, inmersos en las tinieblas, ahí habremos recobrado la capacidad de luchar por ideales. Solo con el desarrollo de la inteligencia mediante la educación y el nacimiento del pensamiento crítico en nosotros mismos, es decir, la capacidad de analizar y discernir por propia voluntad, solo entonces nos habremos liberado de la prisión de nuestras mentes. Somos seres humanos y somos hermosos simplemente por el hecho de serlo, somos especiales siendo lo que somos y debemos aprender a amarnos a nosotros mismos, porque cada ser humano es especial en su forma de ser y no debe intentar cambiar simplemente porque se lo dicen. Somos maravillosos e increíbles de las maneras más sencillas hasta las más complejas, y cuando podamos asumir eso, cuando podamos elegir el camino de la amistad y no la guerra, cuando entendamos por fin que el amor es la magia más poderosa que existe y lo más importante en la vida de todo ser vivo, hasta del más insignificante y que es justamente el amor que otorgamos y el que recibimos, la capacidad de amar, lo que nos hace especiales porque es lo único que tiene y cobra sentido como respuesta a la pregunta de por qué hemos venido al mundo, será en ese último instante de revelación que podremos fundirnos en un todo, y alcanzar límites que ni siquiera sospechamos. Porque nosotros somos ilimitados en infinitas y misteriosas formas, y cuando tomemos conciencia de ello, solamente entonces, podremos alcanzar la plenitud, el mundo de las ideas.

domingo, 7 de junio de 2009

La Sociedad Del Miedo...

"El gran negocio del crimen y el miedo que sacrifica la justicia"
Por Eduardo Galeano

En un mundo que prefiere la seguridad a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares de la seguridad. En las calles de las ciudades se celebran las ceremonias. Cada vez que un delincuente cae acribillado, la sociedad siente alivio ante la enfermedad que la acosa. La muerte de cada malviviente surte efectos farmacéuticos sobre los bienvivientes. La palabra farmacia viene de pharmakos, que era el nombre que daban los griegos a las víctimas humanas de los sacrificios ofrendados a los dioses en tiempos de crisis. La industria del miedo. El miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control social. Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo. Florece el mercado de las policías privadas y las cárceles privadas(1), mientras todos, quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo y prisioneros del miedo. Clases de corte y confección: cómo elaborar enemigos a medida. Muchos de los grandes negocios promueven el crimen y del crimen viven. Nunca hubo tanta concentración de recursos económicos y de conocimientos científicos y tecnológicos dedicados a la producción de muerte. Los países que más armas venden al mundo son los mismos países que tienen a su cargo la paz mundial. Afortunadamente para ellos, la amenaza de la paz se está debilitando, ya se alejan los negros nubarrones, mientras el mercado de la guerra se recupera y ofrece promisorias perspectivas de carnicerías rentables. Las fábricas de armas trabajan tanto como las fábricas que elaboran enemigos a la medida de sus necesidades.
El miedo global. Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía. Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir... (1) y de los barrios privados.
Nadie podría haberlo dicho mejor, no existen mejores palabras para describir la sociedad del miedo en la que vivimos y nos hacen vivir, para poder controlarnos instantáneamente. Reflexionen sobre este artículo y relaciónenlo con la tan citada y popular gripe porcina en la Argentina. Mecanismo de control mental?. Para pararse a pensarlo...

La Desconocida Madurez...

Seguían rumbo al norte y cada día hacía más frío. Revolvieron los depósitos del barco en busca de hules que pudieran cortarse a la medida de Lyra, y Jerry le enseñó a coserlos, arte que ella aprendió con gusto, aunque era una habilidad que había menospreciado en el Jordán y
evitado que la señora Lonsdale la instruyera en ella. Juntos fabricaron una bolsa impermeable para el aletiómetro, por si acaso Lyra caía al mar, según ella misma dijo, que podría llevar colgada de la cintura. Una vez bien afianzada la bolsa en su lugar, Lyra se asomaba a la barandilla, cubierta de hule y con el sueste calado, mientras el agua rociaba la proa y barría la cubierta. A veces volvía a sentirse mareada, especialmente cuando se levantaba viento y el barco cabeceaba locamente sobre aquellas olas entre grises y verdosas. Entonces Pantalaimon se encargaba de distraerla adoptando forma de petrel y volando a ras de las olas y ella, al verlo entregarse al viento y al agua, se identificaba con su ilimitado júbilo, lo que hacía que se olvidara de que tenía náuseas. De vez en cuando Pantalaimon intentaba incluso ser un pez y en cierta ocasión se unió a un banco de delfines, lo que para éstos no dejó de resultar sorprendente y agradable a un tiempo. Lyra tembló en el castillo de proa y se rió a carcajadas al ver a su querido Pantalaimon, potente y terso, saltando fuera del agua junto a media docena de formas grises y veloces. Era un placer, aunque no un placer simple, ya que estaban también en juego el miedo y el dolor. ¿Y si Pantalaimon decidía ser delfín en lugar de dedicarse a quererla a ella?
Su amigo, el marinero de primera, estaba al lado de Lyra y se entretuvo un momento ajustando la funda de lona de la escotilla delantera para contemplar al daimonion de la niña nadando y saltando entre los delfines. El suyo, una gaviota, tenía la cabeza escondida bajo el ala y se hallaba posada en el cabestrante. El marinero de primera comprendió lo que sentía Lyra.
—Recuerdo que la primera vez que fui al mar mi Belisaria no había adoptado todavía una forma definitiva. Yo era muy joven y ella adquirió el hábito de convertirse en marsopa. Temí entonces que deseara adoptar aquella forma para siempre. Conocí a un viejo marinero la primera vez que me embarqué al que no le resultaba posible bajar a tierra porque su daimonion era un delfín y no podía salir del agua. Era un marinero formidable, el mejor que he encontrado en mi vida, y habría podido hacer una fortuna con la pesca, si bien no le dio nunca por ahí. No fue feliz hasta que murió y fue enterrado en el mar.
—¿Por qué los daimonions tienen que adoptar una forma definitiva? —preguntó Lyra—. A mí me gustaría que Pantalaimon pudiera ir cambiando a su gusto. Y él piensa lo mismo.
—Sí, pero acaban estabilizándose, siempre es así. Constituye parte de su evolución. Llegará un momento en que te cansarás de sus cambios y entonces querrás que adquiera una forma fija para bien de él.
—¡No, eso nunca!
—Sí lo querrás. Tú necesitas crecer, como todas las niñas. Y además, la estabilidad tiene sus compensaciones.
—¿Cuáles?
—Pues saber qué clase de persona eres. Mira la vieja Belisaria. Es una gaviota, lo que quiere decir que yo también soy una especie de gaviota. No soy majestuoso, ni espléndido, ni hermoso, sino viejo y fuerte, puedo sobrevivir donde sea y encuentro siempre comida y compañía. Vale la pena saberlo. Cuando tu daimonion adquiera una forma definitiva, sabrás quién eres.
—Pero supongamos que tu daimonion adopta una forma que no te gusta.
—¡Pues te sientes frustrado! Sé de muchas personas a quienes les gustaría tener por daimonion a un león y en cambio tienen un caniche. Y hasta que no aprendan a contentarse con lo que son, siempre estarán quejosos. Es un desperdicio de sentimientos, ¿no te parece?.
Lyra, sin embargo, no creía ni de lejos que ella llegara alguna vez a hacerse mayor.


Luces del Norte, Philip Pullman Capítulo X

viernes, 5 de junio de 2009

La Caja De Pandora...

Amanece nuevamente en la ciudad. El resplandor de los tenues rayos solares surgiendo en el horizonte desvanece las tinieblas esquivas de los edificios, marcando un nuevo día. Sí, un nuevo día, resurgiendo de las cenizas de la noche, cuál el ave fénix a través de sus milenarias muertes. El renacer del tiempo, la resurrección de nuestras vidas. Un nuevo día para celebrar, un nuevo día que aparece, hermoso y engalanado, para ser celebrado., que se ha arreglado con toda la belleza de la que es poseedor para festejar una vez más otro aniversario, para agradecerle al sol su retorno.
Así es, un nuevo día para ser celebrado, pero nadie para acudir a la fiesta.
Para la mayoría de la gente, un nuevo día significa despertar con el sonido de aquel infame artefacto que resuena monocorde en la habitación, aturdiendo a todo el que escucha sus execrables chillidos, volviendo a la existencia de un agradable sueño del que no desean escaparse.
Para la mayoría de la gente, un nuevo día no es digno de celebración o gratitud, por estar vivos todavía, sino de repudio y desprecio por interrumpir su prolongado descanso para salir a cumplir sus deberes y responsabilidades, saliendo de sus reconfortantes lechos. Para ellos, no comienza un día renovado e incomparable, sino uno tedioso y ordinario como todos los demás, de invariable rutina. No, no es una fecha de conmemoración, sino de intachable desapego.
La mayoría de la gente no le presta atención a la caricia del rocío que se acumula en el césped, fresco y centelleante a la luz del sol, como perlas del collar más hermoso de todo el orbe. No se concentran en escuchar el apenas perceptible sonido de los pájaros conversando entre sí, constituyendo casi su propia sinfonía, en una sincronía perfecta. Ni siquiera se detienen un segundo para mirar sobre sus cabezas y contemplar, maravillados, la majestuosidad del lucero del alba, solemne en todo su esplendor, con su gloriosa corona de refulgentes rayos color plata sobre la bóveda celestial, encabezando como monarca a todas las estrellas.
Pero la mayoría de la gente no le presta atención a esas cosas. Ellos se dedican a correr. Corren por la vida, porque el reloj avanza y el tiempo se les va. Corren porque tienen una agenda interminable con labores que si se pararan a pensar un segundo, se darían cuenta de que no tienen ninguna utilidad, ni les aportan nada beneficioso para su existencia. Sin embargo eso no importa, porque el tiempo pasa y la estadía en este mundo se les agota.
Para estas personas, un nuevo día significa un día de adición a la rutina, un día que no es mejor ni peor que los otros, que no resalta en nada por encima de los demás.
Y es en medio de esta ciudad caótica, de gente atropellándose en multitudes porque llegan tarde y el colectivo se les está yendo, cruzando con el semáforo en verde porque tienen mucha prisa, de personas hablando incansablemente por el teléfono celular, tan absortos en el aparato eléctrico que apenas si se dan cuenta por donde caminan y, por supuesto, que no le prestan atención aquel niño o niña de mirada llena de profunda tristeza que se les acerca tímidamente para pedirle una moneda que ellos le niegan, mirándole con notable repulsión, mientras la pobre criatura tiembla de frío porque sus prendas desgarradas y andrajosas apenas si lo abrigan del crudo invierno.
En esta ciudad es también donde viven ellos, los otros, los que si observan. Los que usualmente son tomados como errores por naturaleza que nunca debieron haber nacido o estado, los habitantes ignorados, que la gente agitada no percibe, porque son tomados como los más insignificantes, la escoria más inferior, cuando en realidad no son más que los poetas, los artistas, de esta sociedad. Son aquellos que están fuera de la carrera de la vida, algunos porque han sido excluidos de ella, otros porque simplemente se oponen a aceptar su condición de esclavitud frente a este mecanismo con el que funciona la existencia. Son ellos los que advierten y aprecian, estancados en un espacio atemporal como parecen, la esplendida magnificencia de la naturaleza. Sumergidos en el refugio de su propio universo, en la oscuridad de sus pensamientos, ellos aguardan como podemos evidenciar algún fugaz instante de nuestra interminable marcha, sentados serenamente en una esquina o callejón, en silencio, internados en su realidad, sumidos en el infinito del que ellos solos son dueños. Ellos aguardan pacientes. Porque algún día, estos extraños individuos despertarán, abrirán los ojos para iluminar a todos los otros seres vivos con su lucidez innata, borrando por fin esa ceguera que nos hace vernos a nosotros mismos como criaturas carentes de importancia, inmersos en nuestro propio dolor. Tal vez un día, estas personas enviadas por quién sabe que providencia del firmamento, nos quitarán esas vendas de negrura que nos aprisionan de los ojos, para pelear por ideales olvidados ya hace muchos años en el fondo de un cofre polvoriento. Y quizás ese día que es digno de celebración y agradecimiento por estar vivos, pero merecedor de festejo mucho más que los restantes, por ser el más brillante de todos, podamos despertar del letargo que nos somete y veamos, con auténtica claridad, la realidad que nos rodea y de la que somos prisioneros. Es por eso que aguardan aquellos extraños individuos que parecen atrapados en otra dimensión totalmente distinta a la nuestra. En la caja de Pandora solo quedó la esperanza. Y es por eso que yo también espero.