Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
viernes, 28 de octubre de 2011
El Sueño De La Razón Produce Monstruos...
Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 30 de marzo de 1746 – Burdeos, Francia, 15 de abril de 1828)
jueves, 23 de diciembre de 2010
Reflections...
God’s judging us in every reflection of our faces
What’s true and what’s a lie? What ethereal and what consistent?
Are we real? Or are we merely poor proyections of someone else’s mind?
If a lie is an ilusion we invent, coming from our own imagination
An imagination so infinite that can concieve universe itself
That means a lie is totally perfect and pure, while truth is not
So could it be possible that lies were actually the truth and truth only lies?
What’s behind the mask? What’s behind the mirror?
Who knows…
Only fate will tell…
martes, 14 de septiembre de 2010
Cosas Que Me Gustan...
Me gusta ser auténtica Me gusta escribir
Me gustan los viajes
Me gusta soñar
Me gusta soñar que viajo
Me gustan los barcos
Me gusta viajar en tren
Me gusta viajar en avión
Me gusta viajar en auto
Me gusta Argentina
Me gusta España
Me gusta Caminito y sus brillantes colores
Me gustan las rosas
Me gustan los bosques
Me gusta mirar el cielo estrellado desde mi ventana
Me gusta el chocolate
Me gusta el capuccino
Me gusta el té de durazno
Me gusta la lealtad
Me gustan mis amigos
Me gusta leer
Me gusta la honestidad
Me gusta querer y ser querida
Me gusta que me apoyen en mis proyectos
Me gusta la poesía
Me gusta la libertad
Me gusta la gente que piensa
Me gusta ser apasionada
Me gusta el romanticismo
Me gusta el sonido de la lluvia al caer
Me gusta mojarme bajo la lluvia
Me gusta sentir el calor de los rayos del sol en mi piel
Me gusta pasarme horas duchándome y pensando
Me gusta viajar en coche, viendo el paisaje mientras escucho música
Me gusta observar a las personas desde la ventanilla del colectivo
Me gusta aprender de las personas
Me gusta escuchar a las personas
Me gusta enseñar a las personas
Me gustan las conversaciones inteligentes
Me gusta salir a caminar de noche
Me gusta salir a caminar sin rumbo
Me gusta el olor de las hojas de los libros viejos
Me gusta el olor del café
Me gusta sentirme fuerte y segura
Me gusta el rubí y el amatista
Me gusta la rosa, el azahar y el clavel
Me gusta el agua y el fuego
Me gusta la tierra y el aire
Me gusta la gente con sabiduría
Me gusta la gente que aprende de la experiencia
Me gusta la música
Me gusta Evanescence
Me gusta la fotografía
Me gusta disfrutar de los buenos recuerdos
Me gusta aprender de los malos recuerdos
Me gusta hacer lo que me gusta
Me gusta creer que hay alguien esperando por mí
Me gusta saber que existen las personas buenas
Me gusta saber que todavía hay esperanza
Me gusta vivir cada día como si fuese el último
Me gusta reír y que los demás rían conmigo
Me gusta tener conversaciones con mis padres
Me gustan mis padres
Me gusta quedarme en la cama un día de lluvia
Me gusta disfrutar viendo las tormentas
Me gusta sentirme única y saber que lo soy
Me gusta el teatro
Me gusta la gente que se preocupa
Me gusta bailar
Me gusta la gente que disfruta la vida
Me gusta la textura de la seda y la lana
Me gusta ver el mar y perderme en su contemplación
Me gusta la luna llena reflejada en el mar
Me gusta creer que existe el destino
Me gusta creer que existe el libre albedrío
Me gusta ser como soy
Me gusta la pintura
Me gusta hacer las cosas a mi manera
Me gusta la gente que pelea por lo que quiere
Me gusta la gente que cree en las utopías
Me gusta la gente con sueños
Me gusta la gente sencilla
Me gusta el misterio
Me gusta la sensualidad
Me gusta la elegancia
Me gusta la serenidad
Me gusta el orden
Me gusta la cultura
Me gustan los buenos discursos
Me gusta escuchar el sonido del piano
Me gustan los atardeceres de verano
Me gustan las noches de otoño
Me gustan los mediodías de primavera
Me gusta la paella, el gulasch, las gambas al ajillo y los spaghetti con salsa
Me gusta la Alhambra
Me gusta la Mezquita de Córdoba
Me gustan los Alcázares Reales de Sevilla
Me gusta Andalucía
Me gusta Toledo
Me gusta Madrid
Me gusta Buenos Aires
Me gusta Belgrano, Recoleta, Palermo y San Telmo
Me gusta el sabor del aceite de oliva
Me gusta el color del vino tinto
Me gusta mirar siempre al futuro
Me gusta tener razón
Me gusta la brisa de verano por la noche
Me gusta el olor de los árboles
Me gusta ver el mundo cubierto de nieve
Me gusta la playa y la ciudad
Me gusta explorar el mundo que me rodea
Me gusta el universo
Me gusta la naturaleza
Me gustan los animales
Me gusta el sonido del silencio
Me gusta la soledad
Me gusta la compañía
Me gusta el equilibrio entre la naturaleza y la humanidad
Me gusta el equilibrio entre la pasión y la razón
Me gusta la frontera entre lo mundano y lo sagrado
Me gusta quedarme horas observando un cuadro
Me gusta quedarme horas leyendo un libro
Me gusta quedarme horas escribiendo
Me gusta perderme en mi mundo interior mientras escucho música
Me gusta la comprensión
Me gustan las cosas bien explicadas
Me gusta la amabilidad
Me gusta la originalidad
Me gusta la aventura
Me gusta la historia
Me gusta la literatura
Me gustan los idiomas
Me gusta la tolerancia
Me gusta conocer de otras culturas
Me gusta sentarme al lado de la estufa en invierno
Me gustan los muebles de roble y algarrobo
Me gusta ir al cine
Me gustan las películas que te hacen pensar
Me gustan las personas que te hacen pensar
Me gustan las personas entusiastas
Me gusta la nobleza de espíritu
Me gusta la motivación
Me gusta la valentía
Me gusta la simpatía
Me gusta la ironía
Me gusta el sarcasmo
Me gusta la melancolía de vez en cuando
Me gustan los finales tristes
Me gusta el amor verdadero
Me gusta tratar de entender a las personas
Me gusta ayudar a las personas
Me gustan los secretos
Me gustan los perfumes
Me gustan los abrazos
Me gustan los besos
Me gustan las caricias
Me gustan los susurros
Me gustan las sonrisas
Me gustan las miradas intensas y profundas
Me gusta preguntarme sobre el mundo que me rodea
Me gusta la política
Me gusta la filosofía
Me gusta la sensibilidad
Me gusta cuestionar antes de aceptar las cosas
Me gusta estar insatisfecha con mi realidad
Me gusta sentirme diferente
Me gusta la ilusión
Me gusta la inocencia
Me gusta la inteligencia
Me gusta la experiencia
Me gusta ser obsesiva
Me gusta ser testaruda
Me gusta tener ideales y pelear por ellos
Me gusta saber que con el tiempo el bien siempre triunfa sobre el mal
Me gusta el amor de una madre
Me gusta el valor de un padre
Me gusta la escultura
Me gusta creer que tengo un alma
Me gusta saber que tengo un alma
Me gusta mi corazón
Me gusta poder ver más allá de donde llega la vista
Me gusta creer que hay algo más por encima de nosotros
Me gusta sentirme en armonía con la naturaleza
Me gustan los espejos
Me gusta la belleza interior y exterior
Me gusta la desnudez
Me gusta la sensualidad del cuerpo humano
Me gusta sentirme linda
Me gusta el rojo, el negro y el violeta
Me gusta luchar por la verdad
Me gustan los hombres con actitud
Me gustan las personalidades fuertes
Me gustan las experiencias colectivas
Me gusta el individualismo
Me gusta el optimismo
Me gusta la oscuridad
Me gusta la luz
Me gustan los sentidos
Me gusta el espíritu sin fronteras del ser humano
Me gusta saber que podemos hacerlo todo si simplemente nos lo proponemos
Me gusta entender el por qué de todas las cosas
Me gusta aprender de mis errores
Me gusta seguir de pie a pesar de todos los obstáculos
Me gusta volver a ponerme de pie una vez que he caído
Me gusta preguntarme por qué estamos acá
Me gusta preguntarme por qué estamos vivos
Me gusta saber que a pesar de todo estamos vivos
lunes, 13 de septiembre de 2010
Luz y Oscuridad...

Oscuridad. Oscuridad incesante. Y más oscuridad. No sabía si aquello era un sueño, si había muerto o si aquello que presenciaba era la realidad. Lo único que entendía en ese laberinto de pensamientos era que lo único que la rodeaba en ese momento efímero infinito era oscuridad. Oscuridad creciente, oscuridad incesante, pero oscuridad al fin. La misma oscuridad en que los humanos nos vemos envueltos cuando llegamos al mundo y cuando nos vamos de él.
De repente luz. Luz brillante, luz cegadora, luz blanca que desvanece la oscuridad. La misma oscuridad en que los humanos nos vemos envueltos cuando llegamos al mundo y cuando nos vamos de él. Luz que solo entre esos dos momentos podemos ver. Porque solo en ese trayecto los humanos podemos buscar la verdadera luz.
De repente luz. Luz brillante, luz cegadora, luz blanca que desvanece la oscuridad. La misma oscuridad en que los humanos nos vemos envueltos cuando llegamos al mundo y cuando nos vamos de él. Luz que solo entre esos dos momentos podemos ver. Porque solo en ese trayecto los humanos podemos buscar la verdadera luz.
viernes, 5 de marzo de 2010
Dos Miradas...
Hoy ando un poco depresiva, el silencio me mata, es una carga tan pesada que me comprime el pecho y a la que no le encuentro explicación. Parece un laberinto sin final donde la vida y el regreso a la soledad se repite y se repite como los aljibes y cuartos de Asterión en su casa de Creta. Es tan insólito como rídiculo pensar que un dolor y angustia así me lo cause un insignificante amor no correspondido. Pero es un amor al fin y la vida es la vida, es un sentimiento instintivo del que no tengo totalmente el control y por más que trate de rechazar ese profundo secreto, no puede evitarse. Traté de olvidarlo tantas veces que alcancé incluso las cumbres del hartazgo, traté de hacerme la indiferente tantas veces que la reina de las nieves quedó atrapada en su propio palacio de hielo. Me enfurecí tantas veces que mi mundo ya es ceniza y el fuego de la cólera de mi Ares interior ya no tiene que quemar. Y sin embargo, todavía, no puedo olvidarme. Es una tortura que regresa eternamente por más que trato de escaparme de ella. Como expresa la famosa frase "Puedes correr, pero no esconderte", así sufro yo el amor y no sé hasta que punto y hasta cuándo voy a poder seguir huyendo. Tengo la confesión en la punta de la lengua, y sin embargo las palabras se niegan a salir de mi boca, como si se negaran a salir del calor de su hogar hacia un mundo duro y peligroso, y creo que en parte las palabras y yo coincidimos, porque así me siento yo también.
Tengo en la mente las imágenes, las situaciones, las expresiones, los diálogos, todas grabadas a fuego en mi cabeza confusa. Los recuerdos son las pinzas calientes que moldean, penetran y lastiman la materia etérea de color gris, la conciencia. Puedo volver a aquellas circunstancias cuando yo quiero, y tengo la desgracia de decir que lo hago frecuentemente. La desgracia porque me causa placer y dolor al mismo tiempo, y sigo regresando como si me agradara este placer culpable, este masoquismo fulminante. Puedo vivir de vuelta en carne viva aquellos momentos, esas miradas intercambiadas intensamente, transportadas a una cuarta dimensión fuera del tiempo y el espacio, en un universo de misterio, sensualidad, amor y secretos bien guardados, conversaciones que se mantienen sin palabras, gestos que se comunican sin abrir la boca, sentimientos encontrados, entendimiento recíproco a la perfección; puedo volver a oír emerger de su boca tentadora aquellos comentarios tan dulces como sagaces, tan inocentes y delicados como astutos y maliciosos. Quién iba a imaginarse que un "Bailás muy bien" o un "Qué lindo perfume" o un " Qué hermoso que dibujás" pudiera después causarme tanto mal, nadie se lo imaginaría en el momento, tan lleno de satisfacción. Pero, al fin y al cabo, todo es solo una ilusión. Después de todo, ¿de qué sirve poder volver a estar presente en recuerdos que ya no tienen ningún futuro?¿Para qué retornar infinitas veces a un bello destello de luz fugaz llamado felicidad, sabiendo que ya se ha alejado millones de kilómetros a velocidades inalcanzables? No sirve, ni jamás servirá. Únicamente para que la enfermedad crezca un poco más, contaminándome con este virus cruel, sanguinario y devorador de almas; solo para que el aguijón repleto de ponzoña siga inyectándose con más profundidad. Lo perdí, lo he perdido millones de veces y aún así todavía lo pierdo. Y cada vez que vuelvo a hacerlo, muero una y otra vez. La realidad me asesina y me ha asesinado miles de veces, infinitas, tantas que además de perderlo a él, ya he perdido la cuenta también. Sé que él me mira, pero ya no me ve, sé que él me escucha, pero mis palabras resuenan inaudibles en el silencio, inentendibles, como Eco gritándole desesperadamente a Narciso, en un intento vano de salvarlo y de salvarse a sí misma de la soledad y el dolor que preveía que estaba por sufrir, de su soledad y su dolor que la había lastimado durante tanto tiempo, por salvarse de su eterno castigo en el silencio, condenada a repetir para siempre las palabras y las frases de los demás, condenada a estar influida por las actitudes de terceros interviniendo en sus propias palabras y por las opiniones ajenas entrometidas en su alma y en su espíritu por el resto de sus días. Me he sentido como Eco tantas veces. Yo soy Eco. Soy Eco y soy el eco de una palabra que retumba en mi interior desapaciguada, salvaje, gritando y luchando por emerger con cólera y ferocidad temible: "Te quiero".
Y esa es mi historia, así estoy el día de hoy, o acaso el día de ayer o el de mañana. Lo he estado una vez, lo he estado innumerables veces. Soy "El Amenazado" de Borges en forma de mujer: "El nombre de un hombre me delata, me duele un hombre en todo el cuerpo". Es increíble pensar a que nivel esas palabras finales me marcaron. Me parece inconcebible haber vivido este florecer de sensaciones y este mar de emociones emergiendo como fuentes del Edén, experimentar una sensación tan infantil. Pero lo viví, y después de todo muchos me han dicho que soy un adulto atrapado en el cuerpo de un niño. Confieso que muchísimas veces he llegado a creérmelo. ¿No será que los niños somos adultos atrapados y los adultos, niños prisioneros? Quién sabe. Ya no sé que pensar del mundo, estoy tan confundida, es un misterio para mí, todo hecho de la realidad tan insignificante como parezca, representa un misterio y es un hecho que los humanos tenemos que aprender a aceptarlo. No en vano decía Keats, sabio como pocos, asombrosamente a los veinte años en su Teoría de la Capacidad Negativa: "Es cuando el hombre es capaz de estar en incertidumbres, misterios, dudas sin llegar a ser irritable después del hecho y la razón." Y por eso, para mí, el amor es un misterio que debo aprender a aceptar sin buscarle explicación y a dejar ir cuando el tiempo está hecho y cumplido. Tantas personas me han dicho "Olvidáte, dejálo ir, no pudo ser" o "Él nunca sintió realmente nada por vos, todo estaba en tu cabeza" y entonces ¿por qué no puedo olvidarme?¿por qué me cuesta tanto llevar a cabo algo tan sencillo como dejarlo ir?¿por qué tras cinco años de intentarlo no puedo hacerlo?. Pero de todas formas debo seguir intentando, debo dejar entrar en mí ese misterio, esa duda, esa incertidumbre para poder llegar a ellas y poder aceptarlas.
Y mientras continuo intentándolo sin rendirme, dejo un poema que encontré y que me ha fascinado, pues expresa a la perfección la pregunta en mi interior y los sentimientos revueltos de mi mente, así que no explicaré más nada, porque el poema en sí lo dice todo. Se llama "Dos Miradas", qué coincidencia. Y mientras tanto aguardo como un poeta que espera sigilosamente en el medio de la noche, como un caminante que avanza perdido por caminos inexplorados y enigmáticos. Aguardo el camino de mi vida, que podrá llevarme al lugar correcto, o al menos, tengo la esperanza de que tal vez, en alguna momento, pueda llevarme de la mano, apaciblemente, por los serenos caminos del olvido.
Dos miradas
Dos miradas que se cruzan en silencio,
Solamente son eso, dos miradas.
Pero cuando esas miradas son las nuestras,
Dicen más, mucho más que mil palabras.
Porque gritan en silencio lo que callan,
Nuestras voces, prisioneras, desdichadas.
Que no tienen libertad de murmurar,
Ni siquiera lo que atormenta el alma.
Ese nombre que pronuncia el corazón
En su loco palpitar, raudo, sin calma.
Dos miradas que se cruzan en silencio,
Nunca son solamente dos miradas.
Porque el brillo de esos ojos son reflejo
De una loca pasión encarcelada.
El silencio que se imponen es terrible,
Las razones del silencio, desdichadas.
Dos caminos paralelos sin remedio.
Una abismal distancia muy cercana.
Ambos rumbos son unidos solamente
Por un puente que forman dos miradas.
Tengo en la mente las imágenes, las situaciones, las expresiones, los diálogos, todas grabadas a fuego en mi cabeza confusa. Los recuerdos son las pinzas calientes que moldean, penetran y lastiman la materia etérea de color gris, la conciencia. Puedo volver a aquellas circunstancias cuando yo quiero, y tengo la desgracia de decir que lo hago frecuentemente. La desgracia porque me causa placer y dolor al mismo tiempo, y sigo regresando como si me agradara este placer culpable, este masoquismo fulminante. Puedo vivir de vuelta en carne viva aquellos momentos, esas miradas intercambiadas intensamente, transportadas a una cuarta dimensión fuera del tiempo y el espacio, en un universo de misterio, sensualidad, amor y secretos bien guardados, conversaciones que se mantienen sin palabras, gestos que se comunican sin abrir la boca, sentimientos encontrados, entendimiento recíproco a la perfección; puedo volver a oír emerger de su boca tentadora aquellos comentarios tan dulces como sagaces, tan inocentes y delicados como astutos y maliciosos. Quién iba a imaginarse que un "Bailás muy bien" o un "Qué lindo perfume" o un " Qué hermoso que dibujás" pudiera después causarme tanto mal, nadie se lo imaginaría en el momento, tan lleno de satisfacción. Pero, al fin y al cabo, todo es solo una ilusión. Después de todo, ¿de qué sirve poder volver a estar presente en recuerdos que ya no tienen ningún futuro?¿Para qué retornar infinitas veces a un bello destello de luz fugaz llamado felicidad, sabiendo que ya se ha alejado millones de kilómetros a velocidades inalcanzables? No sirve, ni jamás servirá. Únicamente para que la enfermedad crezca un poco más, contaminándome con este virus cruel, sanguinario y devorador de almas; solo para que el aguijón repleto de ponzoña siga inyectándose con más profundidad. Lo perdí, lo he perdido millones de veces y aún así todavía lo pierdo. Y cada vez que vuelvo a hacerlo, muero una y otra vez. La realidad me asesina y me ha asesinado miles de veces, infinitas, tantas que además de perderlo a él, ya he perdido la cuenta también. Sé que él me mira, pero ya no me ve, sé que él me escucha, pero mis palabras resuenan inaudibles en el silencio, inentendibles, como Eco gritándole desesperadamente a Narciso, en un intento vano de salvarlo y de salvarse a sí misma de la soledad y el dolor que preveía que estaba por sufrir, de su soledad y su dolor que la había lastimado durante tanto tiempo, por salvarse de su eterno castigo en el silencio, condenada a repetir para siempre las palabras y las frases de los demás, condenada a estar influida por las actitudes de terceros interviniendo en sus propias palabras y por las opiniones ajenas entrometidas en su alma y en su espíritu por el resto de sus días. Me he sentido como Eco tantas veces. Yo soy Eco. Soy Eco y soy el eco de una palabra que retumba en mi interior desapaciguada, salvaje, gritando y luchando por emerger con cólera y ferocidad temible: "Te quiero".
Y esa es mi historia, así estoy el día de hoy, o acaso el día de ayer o el de mañana. Lo he estado una vez, lo he estado innumerables veces. Soy "El Amenazado" de Borges en forma de mujer: "El nombre de un hombre me delata, me duele un hombre en todo el cuerpo". Es increíble pensar a que nivel esas palabras finales me marcaron. Me parece inconcebible haber vivido este florecer de sensaciones y este mar de emociones emergiendo como fuentes del Edén, experimentar una sensación tan infantil. Pero lo viví, y después de todo muchos me han dicho que soy un adulto atrapado en el cuerpo de un niño. Confieso que muchísimas veces he llegado a creérmelo. ¿No será que los niños somos adultos atrapados y los adultos, niños prisioneros? Quién sabe. Ya no sé que pensar del mundo, estoy tan confundida, es un misterio para mí, todo hecho de la realidad tan insignificante como parezca, representa un misterio y es un hecho que los humanos tenemos que aprender a aceptarlo. No en vano decía Keats, sabio como pocos, asombrosamente a los veinte años en su Teoría de la Capacidad Negativa: "Es cuando el hombre es capaz de estar en incertidumbres, misterios, dudas sin llegar a ser irritable después del hecho y la razón." Y por eso, para mí, el amor es un misterio que debo aprender a aceptar sin buscarle explicación y a dejar ir cuando el tiempo está hecho y cumplido. Tantas personas me han dicho "Olvidáte, dejálo ir, no pudo ser" o "Él nunca sintió realmente nada por vos, todo estaba en tu cabeza" y entonces ¿por qué no puedo olvidarme?¿por qué me cuesta tanto llevar a cabo algo tan sencillo como dejarlo ir?¿por qué tras cinco años de intentarlo no puedo hacerlo?. Pero de todas formas debo seguir intentando, debo dejar entrar en mí ese misterio, esa duda, esa incertidumbre para poder llegar a ellas y poder aceptarlas.
Y mientras continuo intentándolo sin rendirme, dejo un poema que encontré y que me ha fascinado, pues expresa a la perfección la pregunta en mi interior y los sentimientos revueltos de mi mente, así que no explicaré más nada, porque el poema en sí lo dice todo. Se llama "Dos Miradas", qué coincidencia. Y mientras tanto aguardo como un poeta que espera sigilosamente en el medio de la noche, como un caminante que avanza perdido por caminos inexplorados y enigmáticos. Aguardo el camino de mi vida, que podrá llevarme al lugar correcto, o al menos, tengo la esperanza de que tal vez, en alguna momento, pueda llevarme de la mano, apaciblemente, por los serenos caminos del olvido.
Dos miradas
Dos miradas que se cruzan en silencio,
Solamente son eso, dos miradas.
Pero cuando esas miradas son las nuestras,
Dicen más, mucho más que mil palabras.
Porque gritan en silencio lo que callan,
Nuestras voces, prisioneras, desdichadas.
Que no tienen libertad de murmurar,
Ni siquiera lo que atormenta el alma.
Ese nombre que pronuncia el corazón
En su loco palpitar, raudo, sin calma.
Dos miradas que se cruzan en silencio,
Nunca son solamente dos miradas.
Porque el brillo de esos ojos son reflejo
De una loca pasión encarcelada.
El silencio que se imponen es terrible,
Las razones del silencio, desdichadas.
Dos caminos paralelos sin remedio.
Una abismal distancia muy cercana.
Ambos rumbos son unidos solamente
Por un puente que forman dos miradas.
viernes, 29 de enero de 2010
La Puerta Abierta...
Un nuevo comienzo...Bueno señores lectores, he vuelto después de una larga ausencia, de poca inspiración y muchas, muchas experiencias adquiridas, para dar comienzo a un nuevo año que espero que sea maravilloso en todos los aspectos y para todas las personas. Para mí lo es y lo fue, ya que estas vacaciones de verano y este fin de año de 2009 fueron una de las mejores etapas de mi vida en el plano personal, pero bueno, ya les contaré en cuánto pueda y a medida que vaya avanzando el año y el desarrollo de este blog o "diario de vida" como prefiero llamarle. Quizá esa haya sido la razón de que no haya escrito mucho durante estos últimos tiempos, quizá fueron las vueltas de la vida, no lo sé. Dicen que las grandes y mejores obras (sin incluir mis escritos, porque no quiero ser ególatra) se escriben encontrándose en un estado de tristeza y soledad o en lucha con el espíritu de uno mismo y que al hallarse uno feliz y en paz con su propia alma, el ser humano es incapaz de escribir o le resulta más difícil puesto que no tiene ningún mal del que quejarse o que manifestar en palabras.
Y así me encontré yo parada en los momentos recientes después de que sobreviniera sobre mí el torbellino de la vida, arrollándome al igual que lo hace con todo a su encuentro. Incluso me atrevo a decir que maduré un poco, que crecí y avancé un paso por el camino inexplorado de mi propia historia de la que solo yo soy protagonista, por las rutas intransitadas de mi propia existencia. Y soy feliz.
¿Que descubrí durante ésta etapa de mi viaje? Recuerdos, muchos, infinitos recuerdos hermosos que jamás olvidaré, las risas de montones de personas especiales, algunas a quienes dediqué posts en este blog, otras amistades recién descubiertas que me hacen estar aún más satisfecha de lo que ya estaba, sencillamente personas, seres humanos especiales, como todos somos en el fondo, algunos a quienes quise más que a otros, otros a quienes me hubiese gustado conocer más, personas con quienes no compartía gran afinidad, pero todos seguirán estando grabados, sus nombres y sus rostros, en el fondo de mi mente y de mi corazón. Pude haber disentido muchas veces con algunas personas, pueden haberme caído mal otras, pero yo no soy de esas personas que suelen guardar rencor o buscan venganza, así que al final todas quedarán en mi interior como un dulce recuerdo, o como una lección de vida, para bien o para mal, que poco a poco irá conformado el trazado de la pintura (que puede resultar un feo garabato o una verdadera obra de arte) que será la experiencia.
Conocí la amistad, conocí el amor, el cariño y el afecto de las personas, aunque ya los sentí alguna vez y los degusté, esta vez pude comprenderlos con mayor profundidad. Incluso aprendí más sobre mí misma de lo que ya había aprendido y fui capaz de finalmente descubrir y reconocer mis habilidades y aceptar con mayor seguridad mis gustos, de los cuáles antes siempre vacilaba. Pero ya estoy cansada de ser siempre la más callada y la más tímida y de haberme guardado dentro de mí tantas realidades punzantes que me causaban mucho dolor y que quizá hubiesen sido más fáciles de reparar y de aliviar si hubiese sido capaz de expresarlas con palabras, de comunicarlas, porque al fin y al cabo el humano es un ser social y la comunicación le es para él como el aire que respira. Muchos problemas se arreglarían en el mundo si las personas recurrieran más al diálogo y a la comunicación y si fuesen más capaces de manifestar sus angustias oralmente. Por eso es que he llegado a esta tan controversial decisión.
Y justamente por eso es que me he expresado tanto y estoy escribiendo éste divague tan prolongadp en este momento, así que me voy despidiendo antes de que ustedes se cansen, se retiren y de que a mí se me agoté la materia gris por la falta de inspiración. Por eso, le deseo a todo el lector que se pasé por este blog que tenga un muy próspero y feliz 2010, año muy importante para el país ya que es el año del bicentenario como todos sabrán, y bueno piensen, esto solo es una etapa del trayecto de la vida, es un paso más hacia adelante, una nueva oportunidad de ser feliz en la vida, aunque solo sea por un instante efímero, una flor que se abre, un sol que renace después de la noche de los tiempos, una primavera que surge después del más crudo de los inviernos, y bueno podría compararlo con millones de metáforas más, pero no voy a perder más tiempo en frases floridas y sin sentido, en poesía barata. Iré al grano. Yo prefiero ver al 2010 con una mirada optimista, pero cada uno lo observara desde el punto de vista y perspectiva que quiera y debo aceptarlo. Para mí, todo se resume a una puerta abierta, una puerta abierta que se abre comunicando hacia una habitación desconocida y misteriosa, puede ser que esa puerta dé hacia la luz o hacia la oscuridad, pero no me importa, yo entraré de todas maneras, porque me interesa saber lo que se encuentra en su interior, aunque no sepa que yace en sus profundidades, tal vez detrás de esa puerta se halla la continuación de mi historia, otro capítulo de mi relato, otro desafío peligroso de la vida, otro interrogante indescifrable que revelar o quizá otra pregunta sin respuesta para sumar a las numerosas ya existentes, realmente no sé que me espera detrás de esta puerta abierta, pero estoy dispuesta a averiguarlo.
lunes, 8 de junio de 2009
Para Abrir Los Ojos...
Cuando aprendamos a amarnos a nosotros mismos y a aceptarnos por lo que somos, sin tratar de cambiarnos y en consecuencia, podamos amar a los demás y aceptarlos por lo que son, sin distinciones de ningún tipo, entonces el mundo conocerá la paz. Cuando dejemos de pensar que una caja de psicodélicos colores es la que gobierna en nuestras vidas e influye en nuestro entorno social entonces el mundo prosperará. Cuando dejemos de silenciar a los visionarios de nuestra era y celebremos con laureles el libre albedrío y coronemos a los librepensadores, entonces los grisáceos muros opresores que han construido para nosotros caerán. Cuando entendamos finalmente que las religiones son todas distintas versiones de una misma historia antigua basada en los fenómenos astrólogicos y que al fin y al cabo somos todos seres humanos iguales, creamos lo que creamos, entonces nos daremos cuenta que el dios más poderoso ya ha aparecido y que se manifiesta en forma de agua, fuego, tierra y aire; porque la verdadera divinidad y la única digna de culto y honra es la mismísima naturaleza, pues es solamente ella nuestra casa y nuestra comida. Cuando comprendamos de una vez que debemos cuidarla como si de diosa se tratara, entonces el planeta presenciará la utopía perfecta. Cuando tengamos la facultad de educarnos y educar a otros y poder distinguir finalmente que la realidad que nos quieren imponer es una mentira y podamos entender finalmente que las naciones no las controlan los gobiernos, sino un grupo extremadamente reducido de personas detrás, inmersos en las tinieblas, ahí habremos recobrado la capacidad de luchar por ideales. Solo con el desarrollo de la inteligencia mediante la educación y el nacimiento del pensamiento crítico en nosotros mismos, es decir, la capacidad de analizar y discernir por propia voluntad, solo entonces nos habremos liberado de la prisión de nuestras mentes. Somos seres humanos y somos hermosos simplemente por el hecho de serlo, somos especiales siendo lo que somos y debemos aprender a amarnos a nosotros mismos, porque cada ser humano es especial en su forma de ser y no debe intentar cambiar simplemente porque se lo dicen. Somos maravillosos e increíbles de las maneras más sencillas hasta las más complejas, y cuando podamos asumir eso, cuando podamos elegir el camino de la amistad y no la guerra, cuando entendamos por fin que el amor es la magia más poderosa que existe y lo más importante en la vida de todo ser vivo, hasta del más insignificante y que es justamente el amor que otorgamos y el que recibimos, la capacidad de amar, lo que nos hace especiales porque es lo único que tiene y cobra sentido como respuesta a la pregunta de por qué hemos venido al mundo, será en ese último instante de revelación que podremos fundirnos en un todo, y alcanzar límites que ni siquiera sospechamos. Porque nosotros somos ilimitados en infinitas y misteriosas formas, y cuando tomemos conciencia de ello, solamente entonces, podremos alcanzar la plenitud, el mundo de las ideas.viernes, 5 de junio de 2009
La Caja De Pandora...
Amanece nuevamente en la ciudad. El resplandor de los tenues rayos solares surgiendo en el horizonte desvanece las tinieblas esquivas de los edificios, marcando un nuevo día. Sí, un nuevo día, resurgiendo de las cenizas de la noche, cuál el ave fénix a través de sus milenarias muertes. El renacer del tiempo, la resurrección de nuestras vidas. Un nuevo día para celebrar, un nuevo día que aparece, hermoso y engalanado, para ser celebrado., que se ha arreglado con toda la belleza de la que es poseedor para festejar una vez más otro aniversario, para agradecerle al sol su retorno.Así es, un nuevo día para ser celebrado, pero nadie para acudir a la fiesta.
Para la mayoría de la gente, un nuevo día significa despertar con el sonido de aquel infame artefacto que resuena monocorde en la habitación, aturdiendo a todo el que escucha sus execrables chillidos, volviendo a la existencia de un agradable sueño del que no desean escaparse.
Para la mayoría de la gente, un nuevo día no es digno de celebración o gratitud, por estar vivos todavía, sino de repudio y desprecio por interrumpir su prolongado descanso para salir a cumplir sus deberes y responsabilidades, saliendo de sus reconfortantes lechos. Para ellos, no comienza un día renovado e incomparable, sino uno tedioso y ordinario como todos los demás, de invariable rutina. No, no es una fecha de conmemoración, sino de intachable desapego.
La mayoría de la gente no le presta atención a la caricia del rocío que se acumula en el césped, fresco y centelleante a la luz del sol, como perlas del collar más hermoso de todo el orbe. No se concentran en escuchar el apenas perceptible sonido de los pájaros conversando entre sí, constituyendo casi su propia sinfonía, en una sincronía perfecta. Ni siquiera se detienen un segundo para mirar sobre sus cabezas y contemplar, maravillados, la majestuosidad del lucero del alba, solemne en todo su esplendor, con su gloriosa corona de refulgentes rayos color plata sobre la bóveda celestial, encabezando como monarca a todas las estrellas.
Pero la mayoría de la gente no le presta atención a esas cosas. Ellos se dedican a correr. Corren por la vida, porque el reloj avanza y el tiempo se les va. Corren porque tienen una agenda interminable con labores que si se pararan a pensar un segundo, se darían cuenta de que no tienen ninguna utilidad, ni les aportan nada beneficioso para su existencia. Sin embargo eso no importa, porque el tiempo pasa y la estadía en este mundo se les agota.
Para estas personas, un nuevo día significa un día de adición a la rutina, un día que no es mejor ni peor que los otros, que no resalta en nada por encima de los demás.
Y es en medio de esta ciudad caótica, de gente atropellándose en multitudes porque llegan tarde y el colectivo se les está yendo, cruzando con el semáforo en verde porque tienen mucha prisa, de personas hablando incansablemente por el teléfono celular, tan absortos en el aparato eléctrico que apenas si se dan cuenta por donde caminan y, por supuesto, que no le prestan atención aquel niño o niña de mirada llena de profunda tristeza que se les acerca tímidamente para pedirle una moneda que ellos le niegan, mirándole con notable repulsión, mientras la pobre criatura tiembla de frío porque sus prendas desgarradas y andrajosas apenas si lo abrigan del crudo invierno.
En esta ciudad es también donde viven ellos, los otros, los que si observan. Los que usualmente son tomados como errores por naturaleza que nunca debieron haber nacido o estado, los habitantes ignorados, que la gente agitada no percibe, porque son tomados como los más insignificantes, la escoria más inferior, cuando en realidad no son más que los poetas, los artistas, de esta sociedad. Son aquellos que están fuera de la carrera de la vida, algunos porque han sido excluidos de ella, otros porque simplemente se oponen a aceptar su condición de esclavitud frente a este mecanismo con el que funciona la existencia. Son ellos los que advierten y aprecian, estancados en un espacio atemporal como parecen, la esplendida magnificencia de la naturaleza. Sumergidos en el refugio de su propio universo, en la oscuridad de sus pensamientos, ellos aguardan como podemos evidenciar algún fugaz instante de nuestra interminable marcha, sentados serenamente en una esquina o callejón, en silencio, internados en su realidad, sumidos en el infinito del que ellos solos son dueños. Ellos aguardan pacientes. Porque algún día, estos extraños individuos despertarán, abrirán los ojos para iluminar a todos los otros seres vivos con su lucidez innata, borrando por fin esa ceguera que nos hace vernos a nosotros mismos como criaturas carentes de importancia, inmersos en nuestro propio dolor. Tal vez un día, estas personas enviadas por quién sabe que providencia del firmamento, nos quitarán esas vendas de negrura que nos aprisionan de los ojos, para pelear por ideales olvidados ya hace muchos años en el fondo de un cofre polvoriento. Y quizás ese día que es digno de celebración y agradecimiento por estar vivos, pero merecedor de festejo mucho más que los restantes, por ser el más brillante de todos, podamos despertar del letargo que nos somete y veamos, con auténtica claridad, la realidad que nos rodea y de la que somos prisioneros. Es por eso que aguardan aquellos extraños individuos que parecen atrapados en otra dimensión totalmente distinta a la nuestra. En la caja de Pandora solo quedó la esperanza. Y es por eso que yo también espero.
Cadena De Favores...
Fue completamente de sorpresa y me dejo con una dulce sensación en la mente, tan dulce que ahora dedidí plasmarlo con palabras. Hoy una chica, la cual yo nunca hubiera pensado que lo haría me defendió, se paró por mí contra la opinión de sus propias amigas, para darme apoyo. Esta chica, a la que yo tenía estimada como amiga, pero no muy cercana, me demostró lo que vale como persona y que es una excelente compañera y también me demostró que yo todo este tiempo he sido una tonta por encerrar en categorías a mis propios compañeros, solo por mis absurdos prejuicios. Ésta chica hoy me ha enseñado una lección muy importante que espero nunca olvidar porque, al igual que ella, vale oro: La lección es que no importa que tan poco conozcamos a una persona, que tan poco simpatizemos con ella o que tan estimada la tengamos en nuestro nivel de prejuicios, cuando esa persona pida ayuda, tanto cuando está en un momento de desesperación como cuando no lo éste, siempre habrá que prestarle ayuda a esa persona, porque esa persona algún día podrías ser vos y tal vez alguna vez vos necsites ayuda, y es probable que cuando te encuentresen esta situación, las personas a las que anteriormente has ayudado ahora te ayuden a ti, y a la vez esas personas ayudarán a otras, las cuales les devolverán el favor, mientras que vos también ayudarás a otros personas y esas personas te ayudarán a vos. Y así la cadena de favores se ira expandiendo más y más.Tal vez nunca podrá formar una utopía, pero al menos valdrá la pena intentarlo. Ser bondadoso con las personas nunca está demás. En mi caso, está chica me respondió un mail que yo le había mandado, preguntandome como estaba. Así de la nada. Un acto de bondad espóntaneo y que me resulto muy placentero. Lo cierto es que no habíamos hablado en todas las vacaciones y en los primeros días de clase tampoco. Y sin embargo lo hizo. A pesar de todo, me preguntó como estaba, se preocupó por mí. Verdaderamente una excelente persona. Posteriormente, yo le respondí y entablamos una conversación vía mail que nos hizo retomar las buenas relaciones que ya teníamos desde el año pasado. Y, justamente ayer, día en que yo estaba en un aprieto bastante jodido, ella separó por mí y salió a defenderme contra su propia mejor amiga, que aunque no fue que no quiso ayudarme, se desentendió del tema. La verdad es algo que ahora me hace sentir bien conmigo misma. Saber que por fin logré relacionarme con una persona lo suficiente como para que pelee por mí, me da una gran satisfacción y me hace sentir que en cierto grado he madurado.Hasta muy recientemente solía preguntarme a mi misma que si me llegaba a morir el día de mañana (ay, no! aún me falta mucho por vivir!), si alguien lloraría por mí.En todos los momentos en que me cuestione eso la respuesta certera era "nadie".Hoy tengo el orgullo de saber que si vuelvo a hacerme la pregunta otra vez, conozco a un par de personas que estoy completamente segura que ahora lo harían. Y eso me hace sentir orgullosa. Poder saber al fin que he podido tratar con personas hasta ese punto. Saber que hoy hay personas que no hay un solo día que cuando pasan por mi lado no me saluden o se dediquen a ignorarme, saber que ahora cuando sufro instantes de soledad tengo a quién recurrir.Quiza esté equivocada, pero siento que he madurado mucho este año y es la primera vez en mi vida que finalmente puedo decir que no me siento sola. Y es la primera vez en muchos años que puedo confesar al fin que me siento completamente feliz y, por sobre todo, amada. Que el destino por fin me ha otorgado el regalo de la amistad y el amor. Y así como voy espero seguir progresando más y más y nunca olvidarme de lo que he aprendido, sobre todo en el entorno de las relaciones humanas con las personas que me rodean, que están hoy a mi alrededor.Cada persona es un mundo y es maravillosa a su manera, con sus virtudes y defectos. Y por eso este mundo es tan maravilloso, porque está compuesto por estas personas con virtudes y defectos, que hacen que este mundo también tenga sus virtudes y defectos; y es justamente esa imperfección lo que hace que este mundo, a la par que sus personas, sea tan maravilloso. Y por eso, al igual que deseo con todo mi ser poder explorar este mundo y develar sus secretos, también quiero adentrarme en el mundo de cada persona, explorarla y revelar sus secretos. Porque cada persona es hermosa a su manera y por fin tengo los ojos para verlo.Porque como dice la hermosa canción "Palabras Para Julia": "La vida es bella tú verás, como a pesar de los pesares, tendrás amigos tendrás amor tendrás amigos".Y no hay verdad más pura en este mundo maravilloso.
viernes, 8 de mayo de 2009
El Paso Del Tiempo...
El tiempo es como la flecha de Quirón: veloz e irreversible, tan fugaz que nunca llegas a comprenderlo y que, al igual que la saeta del centauro, te lleva hacia lugares insólitos...
Una de las cosas de las que me he dado cuenta estos últimos días es de la poca conciencia que tengo con respecto al paso del tiempo. Recién ahora me convencí de que una etapa de mi vida está muy próxima a terminar para dar paso a una, quizá la más importante, de toda mi existencia. Simplemente paseo por la calle y cuando me encuentro con alguien que me pregunta:"¿En qué año del colegio estás? yo le digo: "Pasé a cuarto año"(si aprobé todas las materias con mucho orgullo y alivio, además de una enorme felicidad y una claridad mental que nunca había tenido hasta aprender la lección definitiva);y me responden:"Uhh, que grande que estás, ya te faltan dos años y terminas", ahí recién me doy cuenta de todo el tiempo que ha transcurrido y de que tres años de mi adolescencia, con sus males y privilegios se pasó volando.Es cuando me pregunto a mí misma ¿estás lista para crecer?¿ya estás lista para convertirte en una mujer?.
Yo francamente no siento que haya cambiado para nada y mucho menos me siento preparada para seguir mi camino en solitario y tomar decisiones propias. La mayoría de las personas me dice que muy pronto estaré habilitada para proseguir el sendero con mi autoridad, pero yo recién me estoy empezando a descubrir a mí misma y realmente me parece que de conocerte definitivamente a poder tomar tus propias decisiones hay un gran paso que no sé en cuánto tiempo estaré dispuesta a tomar.
En fin, supongo que aún me quedan un par de años como para poder armarme contra las adversidades y poder abrirme paso en esta sociedad competitiva. Es muy irónico que ya me haya llegado el momento de crecer. Hace apenas un año pensaba que llegar a quinto año era prácticamente convertirse en un adulto, tanto física como psicológicamente, y ahora que yo estoy al borde de pisarlos, me doy cuenta que todavía sigo siendo una niña y de que no hay modificaciones trascendentes en mí. En primer lugar, sigo siendo bastante petisa de estatura, mi cuerpo no se ha transformado considerablemente (lo cuál me alivia bastante porque me gusta la forma de mi cuerpo más allá de todo) y tampoco avances mentales muy sorprendentes, es más sigo teniendo más o menos los mismos gustos que el año pasado. En fin, no he variado mucho, aunque pensará que en quinto año ya dejabas la infancia y adolescencia ¿Qué irónico, no?
Así es el paso del tiempo, transcurre rapidísimo y uno apenas se da cuenta. Cada vez que lo pienso me parece una idea muy triste, el hecho de ya no poder retroceder en el tiempo, de ya no poder volver atrás, de conocer personas maravillosas de las que quisieras aprender bien a fondo todo sobre ellas, conocerlas en profundidad, pero que desafortunadamente se quedaron en el camino y sabes que no las verás nunca más, que sus caminos se separaron para nunca volver a juntarse. Me ha pasado muchas veces y no es un pensamiento precisamente alegre.
Por eso, cuando empiezo a deprimirme por la rapidez con que he vivido y con la que viviré, surge en mi interior una pregunta de consuelo: ¿pero ese tiempo que ha sucedido de forma tan veloz, has sabido aprovecharlo?, ¿has sabido vivirlo? Y es cuando mi corazón responde con un retumbante “sí” o por lo menos eso es lo que siento.
Cada vez que resumo lo que he vivido, que sintetizo los momentos que he pasado en este mundo y vuelvo la vista atrás en el camino, me doy cuenta, con mucho orgullo y satisfacción debo decir, que a pesar de los momentos de angustia y euforia, de cólera y aburrimiento, he vagado por esta existencia viviendo con sentimiento cada momento, cada hora, minuto y segundo y eso me hace sentir muy contenta. Sé que no importan las dificultades y cuan conflictivo sea el futuro (ojala que no), siempre debo tener esperanzas en el mañana y vivir cada día agradecida de transitar un sendero tan maravilloso.
Y ahora que por fin he conseguido, con un inmenso esfuerzo mío y de familia que jamás debo olvidar, aprobar todas las materias y deshacerme finalmente de la pesada carga que portaba sobre mis hombros, es tiempo de empezar de nuevo para no volver a cometer los errores del pasado. Porque dejar que el tiempo se escape mientras uno se encuentra tropezando siempre en el mismo obstáculo es una de las maneras en que no se aprovecha la vida.
En conclusión, ahora que finalmente el gran problema que me conectaba con el 2008 ha terminado y que los lazos que me ataban a él se han desmoronado, es hora de empezar de cero de nuevo con la frase: “NO OLVIDES” que espero poder recordar para toda la eternidad. Porque para mí este año es un nuevo comienzo y francamente no quiero desaprovechar mi vida cometiendo perpetuamente los mismos errores del pasado.
Yo francamente no siento que haya cambiado para nada y mucho menos me siento preparada para seguir mi camino en solitario y tomar decisiones propias. La mayoría de las personas me dice que muy pronto estaré habilitada para proseguir el sendero con mi autoridad, pero yo recién me estoy empezando a descubrir a mí misma y realmente me parece que de conocerte definitivamente a poder tomar tus propias decisiones hay un gran paso que no sé en cuánto tiempo estaré dispuesta a tomar.
En fin, supongo que aún me quedan un par de años como para poder armarme contra las adversidades y poder abrirme paso en esta sociedad competitiva. Es muy irónico que ya me haya llegado el momento de crecer. Hace apenas un año pensaba que llegar a quinto año era prácticamente convertirse en un adulto, tanto física como psicológicamente, y ahora que yo estoy al borde de pisarlos, me doy cuenta que todavía sigo siendo una niña y de que no hay modificaciones trascendentes en mí. En primer lugar, sigo siendo bastante petisa de estatura, mi cuerpo no se ha transformado considerablemente (lo cuál me alivia bastante porque me gusta la forma de mi cuerpo más allá de todo) y tampoco avances mentales muy sorprendentes, es más sigo teniendo más o menos los mismos gustos que el año pasado. En fin, no he variado mucho, aunque pensará que en quinto año ya dejabas la infancia y adolescencia ¿Qué irónico, no?
Así es el paso del tiempo, transcurre rapidísimo y uno apenas se da cuenta. Cada vez que lo pienso me parece una idea muy triste, el hecho de ya no poder retroceder en el tiempo, de ya no poder volver atrás, de conocer personas maravillosas de las que quisieras aprender bien a fondo todo sobre ellas, conocerlas en profundidad, pero que desafortunadamente se quedaron en el camino y sabes que no las verás nunca más, que sus caminos se separaron para nunca volver a juntarse. Me ha pasado muchas veces y no es un pensamiento precisamente alegre.
Por eso, cuando empiezo a deprimirme por la rapidez con que he vivido y con la que viviré, surge en mi interior una pregunta de consuelo: ¿pero ese tiempo que ha sucedido de forma tan veloz, has sabido aprovecharlo?, ¿has sabido vivirlo? Y es cuando mi corazón responde con un retumbante “sí” o por lo menos eso es lo que siento.
Cada vez que resumo lo que he vivido, que sintetizo los momentos que he pasado en este mundo y vuelvo la vista atrás en el camino, me doy cuenta, con mucho orgullo y satisfacción debo decir, que a pesar de los momentos de angustia y euforia, de cólera y aburrimiento, he vagado por esta existencia viviendo con sentimiento cada momento, cada hora, minuto y segundo y eso me hace sentir muy contenta. Sé que no importan las dificultades y cuan conflictivo sea el futuro (ojala que no), siempre debo tener esperanzas en el mañana y vivir cada día agradecida de transitar un sendero tan maravilloso.
Y ahora que por fin he conseguido, con un inmenso esfuerzo mío y de familia que jamás debo olvidar, aprobar todas las materias y deshacerme finalmente de la pesada carga que portaba sobre mis hombros, es tiempo de empezar de nuevo para no volver a cometer los errores del pasado. Porque dejar que el tiempo se escape mientras uno se encuentra tropezando siempre en el mismo obstáculo es una de las maneras en que no se aprovecha la vida.
En conclusión, ahora que finalmente el gran problema que me conectaba con el 2008 ha terminado y que los lazos que me ataban a él se han desmoronado, es hora de empezar de cero de nuevo con la frase: “NO OLVIDES” que espero poder recordar para toda la eternidad. Porque para mí este año es un nuevo comienzo y francamente no quiero desaprovechar mi vida cometiendo perpetuamente los mismos errores del pasado.
domingo, 3 de mayo de 2009
La Mejor Amiga Del Mundo...
Ya he sacado conclusiones acerca de como finalizó mi 2008 así que ahora es tiempo de ser positivos.Es que si hay algo que en el 2008 me hizo completamente feliz es haber conocido a una persona muy especial para mí, tan especial que sin lugar a dudas llegó a cambiarme la vida y a convertir muchas de las tristezas que solía tener en alegría sin límites y muchas de mis preocupaciones anteriores empezaron a carecer de importancia ante la aparición de esta persona.
Como este blog es mío y absolutamente para mi reflexión personal no veo la razón para escribir el nombre de esta persona, porque yo sé muy bien quién es, sé a quién me estoy refiriendo y también sé que jamás me voy a olvidar su nombre y la imagen de su rostro, mientras tenga la facultad de recordar quién soy por mi misma.
Esta persona, con cara de ángel y un espíritu lleno de inocencia surgió en mi camino quizá en el peor momento de angustia, cuando yo sentía que era diferente a toda la gente que me rodeaba y que nunca en ningún momento alguien sería capaz de entenderme. Cuando lloraba para mis adentros la soledad que no se iba, que irónicamente fuera el amigo fiel del que carecía y que me causaba esa tristeza. Llegó a mi vida cuando mi cabeza se veía atormentada por el tornado de un amor primero que me confundía y que ella aclaró para dejar en mí un firmamento soleado y despoblado de nubes.
No puedo más que dar las gracias a está persona, porque fue la única que supo escuchar mis gritos en medio del silencio. Porque fue la única que pudo mirarme a los ojos y entenderme sin palabras. Porque fue como un diario íntimo propio para mí al que pude contarle mis angustias e inquietudes, a la vez que mis euforias y ambiciones.
Pero quizá lo más mágico de todo, fue el hecho de poder verme a mi misma en ella, como un reflejo. Ella me otorgó el espejo de mi propia personalidad, y gracias a esta intervención por su parte pude finalmente conocerme mejor y trasformarme en una persona más concreta, más decidida y, tal vez, más tolerante. Por ello para poder tolerar mejor a los demás y poder llegar conprenderlos más abiertamente me he propuesto trabajar en esta relación, esforzarme para que perdure a través de los años, porque si hay algo que definitivamente no quiero, porque sé que no deseo causarme mas sufrimiento, es perder a este angelito que me hizo los días un poco más soportables.
Los lazos que entre las dos construimos tan rápidamente, las confidencias personales que solo nosotras compartimos, la amistad que en un año pudimos llegar a forjar no sé romperá jamás. Ni el paso del tiempo ni las opiniones de terceros, ni las adversidades destruirán esta relación, porque yo voy a combatir a quién tenga que combatir, voy a pelearla hasta el final para mantenerla con vida. Porque este regalo que me has dado no se desintegrará, este regalo de entregarme tu corazón y yo el mío en un cariño que va mucho más allá del amor entre sexos opuestos, del capricho o el deseo: el amor fraternal.
Voy a esforzarme con toda la vitalidad y esperanza que tengo, con todo el cariño que puedo dar. Porque la felicidad no se consigue fácil, a la felicidad se la alcanza con esfuerzo, trabajando con sangre, sudor y lágrimas, aunque estás quizá no sean materiales.
Por eso y por todo lo que vivimos y por todo lo que seguramente nos tocara vivir y por el milagro brindado por la vida de conocernos solo me queda por decir, en conclusión, gracias mi otra mitad, mi melliza consagrada, mi compañera de fierro, gracias por ser mi mejor amiga.
sábado, 2 de mayo de 2009
La Despedida Final...
Sí, te perdí, lo sé muy bien, no hay porque aclararlo. Y sí lloré por vos, en mi casa, postrada en la cama, donde sabía que no me veías. Porque yo te quise, no como vos, que jugaste conmigo, que me hiciste creer una mentira. Que te burlabas mientras me hundía. Cayendo en esa tormenta de felicidad y angustia en que me metiste con esa sonrisa despiadada. Y me cuesta creer que después de todos esos momentos que pasamos no hayamos llegado a ninguna parte. Esos tiempos en que por fin me ilusioné suponiendo que podría abrirte mi alma sensible y delicada, a la par que vos me mostrabas la tuya. Por dios, que necia fui. Que me tragué todas esas frases estúpidas que me decías y que yo te devolvía con cariño. Como iba a saber que eran pura falsedad. Que todas esas oraciones llenas de sueños y ambiciones que pronunciabas mientras contemplábamos las estrellas en el cielo y que ahora recuerdo iban a ser veneno para mi alma intoxicada.Fui una tonta, una ingenua e inocente por creerme que podíamos ser, que esos ojos enormes eran míos y de nadie más. Fui una tarada porque lo dejé todo en función tuya y lo di todo para vos, sin darme cuenta en mi inconsciente hechizado, en mi realidad trastornada, que no hacía otra cosa que fracasar y dejarme estar. Fui una estúpida porque en toda mi devoción hacia vos dejé de apreciarme a mí misma y llegué a pensar incluso que no era lo suficientemente buena para tenerte.
Y ahora me doy cuenta, finalmente comprendo que no solo soy buena, sino que soy mucho mejor que vos. Por fin descubro que tengo cualidades maravillosas que no apreciaba en el pasado y que vos nunca vas a tener. Ahora entiendo que me merezco algo mejor que lo que vos me diste, aunque eso impliqué esperar diez años más hasta que llegue el afortunado.
Y lo peor de todo es que en mi ceguera, en mi oscuridad en la que la única luz artificial eras vos, que eras el centro de mi vista y donde no podía ver nada más, derroché la oportunidad de mostrarle a los demás estas virtudes que tengo. No porque tuviera que demostrar nada, mientras yo me quiera los demás quedan aparte, pero tal vez me hubiera ayudado a aumentar mi baja autoestima el hecho de que las personas alrededor pudieran ver lo que valgo. Que pudieran observar que no soy una sensible y frágil todo el tiempo, y que puedo tener mi carácter, aunque no lo aparente. Que pudieran ver que soy una persona, con mis defectos, pero también con mis virtudes.
Pero bueno, estaba tan obsesionada contigo que no pude razonar acerca de ello. Estaba tan ocupada soñando con el “nosotros” que no tuve tiempo de preocuparme por el “yo”. Tan ilusionada, mostrándote mis sentimientos, mis secretos y mis poemas, muchos de los cuales escribí pensando en vos, en fin todos los elementos que consideraba símbolos de mi amor y que vos trataste como basura.
Pero, después de todo lo ocurrido entre nosotros, después de todas las tensiones y deleites, después de todas las miradas que intercambiamos, cuando se tocaba el tema sobre el amor y vos posabas tus ojos en mí con la intensidad de mil soles y haciéndome la mujer más dichosa del mundo, después de todo eso, alegrate porque, a pesar de todo, no te guardo rencor.
Ni siquiera te odio, es más te agradezco, por haberme enseñado esa lección tan importante, que es aprender a quererse a sí mismo por encima de todo y a nunca menospreciarse por alguien que no vale la pena. Me enseñaste a que no me volveré a desestimar nunca como lo hice con vos. Porque no tiene caso hacerlo con una persona a la que no le importa nada de uno, como a vos que no te importó nada de mí y que en vez de responder a mi abrazo, cuando por fin me atreví a dártelo, me dejaste sola sufriendo, preguntándome por qué no me querías, que era lo que estaba mal adentro mío.
Pero como dije antes no te guardo rencor, sino que te doy las gracias. Porque aunque lo haya intentado, no pude olvidar tu sonrisa. Esa que cuando me la creía me parecía más brillante que la misma luz del día, iluminándolo todo y borrando todo rastro de tristeza en mi interior. No, sé que esa cara va a quedar grabada en mi cabeza, enterrada, pero va a seguir estando. Por eso no puedo guardarte rencor, porque a pesar de todo el sufrimiento que me causaste y del desasosiego que me hiciste vivir, fuiste el primero que se fijó en mí, el primero que se interesó por mí y que me escuchó. Y eso ya es un logro. Aunque sé que no seremos nada y que ya no podemos volver siquiera a ser amigos, quiero decirte que te deseo lo mejor en tu vida y que te vaya bien en el camino que traces.
Yo por mi parte me despido, y aunque me provoque un poco de dolor y cierto dejó de amargura solo me queda decir: “adiós”, “adiós y hasta siempre, que te vaya bien en tu vida”.
Un Horizonte Por Delante...
Es la una de la madrugada y la ciudad duerme. Yo sigo despierta. Desde el ventanal de mi habitación veo el río y el puerto, y la brisa ribereña acaricia mi rostro con delicadeza. Y sí, es que así soy yo una soñadora consumada, una enamoradiza incurable y sé que por más que intente no podré cambiar. Ya intenté moldearme a merced de los demás y lo único que conseguí es sufrir en mi interior, me hacía daño a mi misma, porque aquello no era lo que soy ¿Por qué lo hice? Para agradar a la gente que me rodeaba, supongo. O quizá más que otra cosa para convencerme a mí misma, para probarme que podía identificarme en esas personas, que en ellas hallaría por fin la respuesta a esa búsqueda interminable de mi identidad.
Pero pensar eso fue un gran error y la máscara que creé se volvió mi trampa. Acabé el 2008 llorando a mares porque toda la autoestima y el orgullo que alguna vez tuve se habían quebrado en pedazos. Si alguna vez había tratado de quererme un poco más, ese plan se había desvanecido entre mis manos. Me había derrumbado por completo. Para colmo, terminé llevándome cuatro materias en el colegio y lo peor de todo, la relación con la persona que yo amé por primera vez o que creía amar y la cuál parecía, solamente parecía, corresponderme, terminó en indeferencia y frialdad. Cuando parecía que todo iba a concretarse y cuando más esperanzas tenía, fue cuando me di cuenta de que yo no era nada para él y que ese enamoramiento no tenía futuro. En fin no voy a contar todas mis angustias porque acabaría hartando a todo el mundo.
Lo cierto fue que acabé el año escolar sintiéndome terrible y sin parar de derramar lágrimas. La tristeza y desilusión me invadía, y con el tiempo acabó mezclándose con una especie de furia y desprecio hacia todos los que me habían hecho sentir mal.
Así pasaron muchos días de confusión. Pensé mucho en todo lo que me había sucedido en el año y llegué a la conclusión de que aquello no podía seguir así. Me dí cuenta de que no tenía que tratar de cambiarme a mí misma para agradar a los demás nunca, ya que simplemente no tenía porque demostrarles cuánto valía, es más no tenía que demostrarles nada en absoluto. Yo era la que tenía que demostrarse a sí misma su valor, yo era la que tenía que aprender a aceptarse y a quererse tal como era. Yo soy yo, y eso no se puede cambiar.
Estuve dándole vueltas al asunto un largo tiempo hasta que por fin empecé a convencerme de que yo era valiosa, sin importar la opinión de los ajenos. Por fin comencé a apreciarme y a darme cuenta de todas las cualidades que tenía y que no había sabido valorar antes. Tanto fue así que ¡oh, sorpresa! empecé a encontrar mis propios gustos en libros, música, películas y otras cosas en las que previamente me había sentido indecisa y tal vez afectada por la influencia de la gente a mi alrededor. Por fin, pude sentirme en total felicidad y satisfecha conmigo misma. y ahora veo al 2009 como un porvenir brillante, me siento con todo un amanecer por delante.
Porque no importa lo que pasé ni los obstáculos que encuentre en mi camino, sé que nunca me rendiré y que lucharé para alcanzar mis objetivos, aprendiendo de mis equivocaciones, cayéndome y levantándome otra vez, y por sobre todas las cosas recordando siempre la lección importantísima que aprendí este año: a aceptarme a mí misma tal como soy. Sé que esa lección no me la tengo que olvidar jamás.
Y fue así como nació este blog, con el propósito de recordarme siempre que esto es lo que soy y que así tengo que quererme, para contar mis experiencias del pasado para tenerlas en cuenta en el futuro y poder convertirme en una mejor persona.
En fin, esa es la explicación de cuál es el origen de este blog. Eso es todo lo que voy a contar por hoy. Este blog me acompañara durante todo este año, en el que se abren las puertas a una nueva etapa de mi vida, y espero que me sirva de ayuda para poder mejorar siempre un poquito más, aprendiendo de a poco.
En todo esto es en lo que me puse a pensar esta noche, a la una de la madrugada, cuando todos duermen excepto yo, que sigo despierta como un fantasma imperceptible, que no encuentra su descanso. No puedo evitar sentir una especie de vacío en mi interior, ciertamente causado por la soledad, cuando veo la ciudad iluminada y las calles desiertas. Y mientras escucho música, no puedo evitar pensar en que realmente me gustaría conocer a alguien que me quiera de verdad, a esa persona especial que esté allí para amarme y protegerme a la vez que yo lo amo y lo protejo a él. Es que ahora que me aprecio tengo tanto para dar. Es la verdad de mi corazón. Me gusta pensar que está allá fuera, que el guardián destinado a mí está allá fuera, en las calles desiertas, buscándome, esperándome, aunque el mismo no lo sepa, y que algún día el destino nos juntará para unirnos por el resto de nuestras vidas, viviendo la vida con pasión y vértigo, viajando y viviendo a pleno, aprovechando cada día, cada minuto, cada segundo como si fuera el último, como si cada suspiro que diéramos fuera el final. Sé que esto suena cursi, muy pero muy cursi, pero que le voy a hacer, soy una romántica sin remedio y estoy orgullosa de serlo. Como dije antes, yo soy yo y no se puede cambiar, jajaja. Porque ahora sé lo que valgo y nadie lo podrá cambiar. Porque tengo una existencia, un horizonte por delante para enfrentar. Y sé que ahora estoy lista para recorrer el camino viviendo con intensidad cada paso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

