jueves, 13 de enero de 2011

El Hombre y La Luna...

Se mueve lentamente tu vestido con sus ondas sinuosas
Y el tiempo parece detenerse con violencia en tu horizonte apagado
Las mil y una lunas que convertiste en esclavas de tu porte ciegan tu piel
Tus manos y sus líneas cuál un sorpresivo suspiro de viento turbado
Tu boca entreabierta es una flor de lirio, tu lengua sabor a miel
Son el punto de locura donde trastabilla ciegamente mi ser

Baila tu aroma en las esencias imperceptibles de la tierra
Sueñan tus pies la caricia suave y atrevida de la hierba
Y yo te deseo como jamás te ha deseado ni te desea un hombre
Seguiré tus pasos hasta perderme infinitamente en la negra noche
Para internarme en el laberinto de tu lecho y la duda de tu cuerpo
Para consumirme finalmente en el peligro de tu pecho y de tu mortal beso

Yo cortaré tus cadenas y destrozaré todas tus temerosas jaulas
Yo atravesaré tus recintos entrecortados y tus callejones sin salida
Y llegaré hasta ti y me darás, cayendo entre mis brazos, la llave de tu alma
Y serás la calandria atrapada que levantará vuelo por la mar adormecida
Seré el halcón que te cazará más allá de los bosques y montañas embravecidas
Nos fusionaremos en una tormenta de almenas y fogatas furiosas
Un sol en medio del crepúsculo, una lluvia en medio del desierto
Y será nuestro espejismo real, nuestro aljibe repleto, nuestro oasis incierto

Danzarás esta velada para mí, los volados de tu pollera roja me cautivarán
Seré el roble más alto y fuerte, para que puedas mantenerte siempre en pie
Seré tu juez y tu mendigo, tu verdugo y tu salvador, todo lo que desees tendrás
Te daré mi universo repleto de estrellas, te bordaré un río de constelaciones
Para que puedas adornar tu almohada y quizá tu abrigo con ellas decores
Nunca te faltará techo, tendrás abrigo, seré el agua que acaricié tu sien
Porque no sabes como tu sensualidad me enloquece, ingenua mujer

Porque cuando avanzas como volando sobre las cumbres del cerro
No puedo más que admirar la plenitud de tu insuperable belleza
Y soñándote a cada suspiro voy errando sobre mis pasos cansados
Hasta el día en que te encuentre para por fin obtener el objetivo deseado
Porque lo único que quiero en esta vida, mi bien, es decirte que te amo
Quiero apoderarme de ti todas nuestras noches, que seas solamente mía
Mi pecho será el hogar más cálido donde alguna vez te halles protegida
Nada podrá separarnos, ni siquiera la mano desgarradora de la muerte
No me evadas, golondrina emigrante e insegura, acepta hoy tu suerte

El amor que te ofrezco renace eternamente como el suave cerezo en flor
Más fuerte que la canción del río y que la riña de las piedras, sin comparación
Así que ya no huyas más, no corras, que te cansas y la vida se nos va
Muere en mis brazos, sucumbe ante esta deleitante sensación del final
Deshazte en la plenitud del abrazo, hazte polvo de plata y álzate con el viento
Déjate guiar por este jinete osado que te desafía y te incita a este apacible reto
Seremos libres, correremos la tierra y conoceremos el universo sin límites
Solo debes tomar mi mano, hermosa niña mía, y cerrar tus grandes ojos
Solo debes entregarte al llamado de la noche y dejarla entrar en tu corazón roto

Porque vida mía, no puedo resistir a la tentación que nace de mi deseo
Porque mi niña, no puedo más que admirar este valioso tesoro que poseo
La sensación inexplicable e inolvidable que pocos conocen pero todos tenemos
Ese sentimiento que a veces se confunde con amor y otras veces con el dios Eros
Mi miel, pasión de mi ser, finges ignorarlo pero sabes bien a lo que me refiero
Lo has sentido tantas veces que apenas puedes contener tu garganta en celo
De describir, de probar, de sentir, de disfrutar, de existir en ese dulce concepto
Porque es sentirnos vivos, mi amor, lo que olvidamos y buscamos sin consuelo
Porque es sentirnos vivos, mi sol, la única manera que tenemos de alcanzar el cielo

domingo, 9 de enero de 2011

La Niña Del Estanque...

Hoy ciega mi ser
Tu sombra inconclusa
Dulce Nostalgia

Río que fluye
La calma inquietante
Surgen las almas

El eco calla
El té sin su perfume
Ya no estarás

El tiempo pasa
Las grietas sobre mi piel
Entre espadas

Sueño profundo
Mundo de laberintos
Tras cada puerta

No te encuentro
Espera irrevocable
De la corriente

Es arrastrada
La falsa telaraña
Sigo mi suerte

Por la ventana
Las luces titilantes
Llaman a casa

Lejos en el sol
El loto escarlata
Nace ante ti
Fuegos mortales
Salpican tu conciencia
Asesinato

El cielo llora
Limpia mi desaliento
Fin del deshonor

Puñal alegre
Acaricia mi pecho
Es un amante

En la cascada
Me pierdo en la quietud
Dormida estoy

Ajeno dolor
Lo veo en la barca
El reencuentro

Ya no hay fragor
De la cruenta batalla
Solo su risa

En la lapida
Permanece el nombre
Del samurai

En el estanque
Descansa el recuerdo
De su fiel geisha

Conjunto de haikus inspirado en "Nocturnos de la Ventana" de Federico García Lorca...

domingo, 26 de diciembre de 2010

El Final Del Juego...

Al final del camino, donde encuentras las cenizas, donde los árboles se marchitan como reflejos inescrutables del lamento de la infinita brisa, la llamarada arderá una vez más y surgirá para levantarse de nuevo el ave inmortal...
La mujer de ojos negros y mirada perdida en quién sabe que sinuosos y sombríos desfiladeros del tiempo y el espacio me tendió el mazo una vez más. Miré sus manos arrugadas y a la vez bellas en su apariencia senil, y no pude más que maravillarme de la hermosura y sugestión que subyace en la fealdad. Todo en ella era un velo atrayente y sensual de misterio: su larga cabellera morena cayéndole desordenada en los huesudos hombros, su mirada aparentemente distraída pero que a la vez no podía dejar de exhibir casi con presunción un atisbo de profunda e insospechada inteligencia, su pañoleta fusionada en un remolino de violeta, rojo vino, negro y azul, sus manos agrietadas por las arenas del tiempo, pero aún así delicadas como el marfil más puro, sus labios carnosos fruncidos ante mí, aguardando con impaciencia que tomara finalmente las cartas que ella sostenía en su mano con premura.
No sabía realmente qué tretas imprevisibles de la vida, ni qué dictamen de la rueda de la fortuna me habían traído hasta allí, ni por qué ahora me sometía a tal mera superstición, pero lo cierto es que algo dentro de mí me aferraba a esa experiencia como aquel hombre atrapado en la baraja era sostenido bamboleándose en el aire por aquellas impiadosas cuerdas.
-Ahora elija su última carta, por favor -señaló impasible la mujer.
Su mirada dirigida hacia mí me atrajo pero a la vez me estremeció. Esas pupilas que contemplaban con altivez aquello que es invisible para otras, aquello que nosotros, los seres ordinarios, no comprendemos, porque jamás lograremos acceder ni siquiera a dar el primer paso del camino de lo desconocido. Supe entonces que esa última elección marcaría mi existencia para siempre, que el peso y la responsabilidad de esa decisión caerían implacables sobre mí. No importaba que fuese un escéptico, ni que probablemente acabaría riéndome, incrédulo y hasta un poco incómodo, de aquella vivencia. No podía escapar. La última carta era la del destino.
Vacilé por un largo tiempo antes de escoger, mezclando el mazo con lentitud y nerviosismo, sin saber por cuál optar, si elegir aleatoriamente o escoger alguna que el vestigio de algún instinto oportuno o rastro de racionalidad me indicasen. Pronto, de la nada, tomé la primera que sentí rozando entre mis dedos, como si alguien me gritase que era el momento adecuado para llevar a cabo mi elección.
No pude ver cuál había escogido. La mujer no me dejó contemplarla. Me la pidió con un simple gesto de su mano y como yo no tenía intenciones de cuestionarla, se la alcancé, dubitativo. Al verla, ella frunció el entrecejo: parecía muy concentrada en su interpretación. Finalmente sus cejas volvieron a su sitio habitual en lugar de encontrarse arqueadas y con un suspiro imperceptible me la mostró. Un leve temblor sacudió mi espalda, como un escalofrío atravesando mi espina dorsal.
Era la muerte.
En seguida, vino a mi cabeza la imagen de un mal augurio, las proyecciones preliminares y uniformes de mi mente de repente cobraron materia, corporizándose en lo que yo podía imaginarme como un futuro oscuro e incierto. La muerte nunca podía representar nada bueno, ni siquiera en el tarot. Y estaba ahogándome en las aguas de la preocupación de mis propias conjeturas cuando la adivina me interrumpió.
-Sé lo que está pensando, pero no es lo que cree, no siempre los significados son lo que parecen. Si me deja, procederé a explicarle.
Guardé silencio, y con un gesto de la cabeza, asentí.
-La muerte no simboliza simplemente el fenómeno físico de perecer. Ese sería un nivel de interpretación muy superficial y vano, si lo pone a mi criterio. La muerte en el tarot representa mucho más que eso. Significa la importancia del cambio, la necesidad de aceptar el fin de una etapa para dar a luz a otra, estando dispuesto a dejar atrás y sacrificar absolutamente todo lo obtenido en ella, para así pasar al próximo escalón del aprendizaje, es decir, del camino a la iluminación. Es el morir por el bien del nacimiento, la decadencia de la oruga para que surja la mariposa. Es el balance que requiere del final para el nuevo comienzo, las cenizas que son esenciales para poder encender una nueva llama, el invierno sin el cual no existe el esperado regreso del verano. Es la destrucción de todo pasado para poder llevar a cabo desde cero la creación del futuro. La idea de la muerte está ligada a la de resurrección, pues siempre ocurre en un plano, terminando un ciclo y dando lugar a uno nuevo en otro nivel. Porque, en verdad, todo es un gran ciclo, nada deja de existir, todo continúa, se transforma, y la muerte es la liberación suprema. En los misterios de la muerte están ocultos los de la inmortalidad.
-Ya veo, eso quiere decir que la muerte no siempre tiene un significado negativo -observé.
-No mientras no venga acompañada de arcanos que demuestren lo contrario. Una vez que aceptes deshacerte de la máscara que has construido toda tu vida y abras tu mente a la intriga que la muerte te depara, desprendiéndote de todo lo anterior a pesar del dolor que esto pueda conllevar, entonces solo así alcanzarás la eternidad. Recibe a la muerte con los brazos abiertos, dejando ir todos tus recuerdos y posesiones, déjala entrar en ti, sin miedo a perderte. Acéptala completamente y ella te corresponderá de la misma forma. Sólo tienes que eliminar ese temor infundado que todos tienen, y serás libre. Olvídate de él, sólo es una trampa del ego. El ego teme perder su identidad, quiere ser inmortal y es por ello que detesta tanto a la muerte, porque ella representa el momento en que desaparecerá. Mas el ego lo único que hace es aprisionar, y si lo escuchas demasiado es posible que la experiencia del sueño eterno te parezca la más perturbadora de todas, además de que su mera idea te impedirá aprovechar cada día de tu vida, siempre tratando de conservarte y de reservar tus energías por temor a perderlas. Y entonces, nunca disfrutarás el sabor tan peculiar de la vida, su ambigua amargura y dulzura, y la muerte finalmente te llegará sin haber aprendido nada y sin nada por conocer. No, no hagas nada de eso, nada que te lleve por el camino de la infelicidad. Así que abre tus ojos y acepta el cambio, la transformación que te espera en tu propia realidad. Acéptalo, la muerte es tu destino.
Una vez que la adivina concluyó con su explicación, me sentí aliviado. Los falsos fantasmas que jugaban con los espejismos de mi propio miedo finalmente se desvanecieron. Y supe en ese momento que el bien y el mal no existen. Que Dios y el Demonio no son más que burdas creaciones residentes en el inconsciente de todo ser humano. Pues aquello que es oscuro, que es siniestro, el mal como entidad solo descansa apaciblemente en el espíritu, generado por las voces engañosas de la ignorancia, la duda y el temor. Justamente como mi temor irracional hacia un arcano, que más allá de presagiar infortunios para su invocador, portaba la oscuridad concebida por la misma carencia de conocimiento sobre ella. Y esas sombras, afortunadamente, se habían desvanecido para mí ante la luz del conocimiento. No, definitivamente, no. No existe el bien, ni el mal. Sólo nosotros. Sólo nosotros y nuestros actos, que pueden ser perjudiciales para unos, pero beneficiosos para otros. Todo es relativo. El hombre es el santo más puro y todos los demonios a la vez. Es necesario que la bondad y la maldad coexistan luchando entre sí para que el mundo pueda mantenerse en equilibrio, y ese campo de batalla no es más ni menos que el mismo ser humano.
Finalizada mi sesión de tirada de cartas, la mujer me acompañó hasta la salida, deseándome buena suerte en mi camino, mientras el humo y vahos de sahumerios y perfumes provenientes de la carpa se mezclaban serenamente con la bruma y las tinieblas del Inframundo.
A lo lejos, perdido en la distancia, pude oír el llanto de un recién nacido.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Reflections...

Just as if god was looking through the mirror glass
Reality is a fiction, a cheap copy of fantasy and dreams
God’s judging us in every reflection of our faces
What’s true and what’s a lie? What ethereal and what consistent?
Are we real? Or are we merely poor proyections of someone else’s mind?
If a lie is an ilusion we invent, coming from our own imagination
An imagination so infinite that can concieve universe itself
That means a lie is totally perfect and pure, while truth is not
So could it be possible that lies were actually the truth and truth only lies?
What’s behind the mask? What’s behind the mirror?
Who knows…
Only fate will tell…

lunes, 20 de septiembre de 2010

Zorongo Gitano...

Las manos de mi cariño
te están bordando una capa
con agremán de alhelíes
y con esclavina de agua.

Cuando fuiste novio mío,
por la primavera blanca,
los cascos de tu caballo
cuatro sollozos de plata.

La luna es un pozo chico,
las flores no valen nada,
lo que valen son tus brazos
cuando de noche me abrazan,

La luna es un pozo chico,
las flores no valen nada,
lo que valen son tus brazos
cuando de noche me abrazan.

Federico García Lorca
(Granada 5 de junio de 1858 - 19 de agosto de 1936)
Un fabuloso poema de amor...

martes, 14 de septiembre de 2010

Cosas Que Me Gustan...

Me gusta ser auténtica
Me gusta escribir
Me gustan los viajes
Me gusta soñar
Me gusta soñar que viajo
Me gustan los barcos
Me gusta viajar en tren
Me gusta viajar en avión
Me gusta viajar en auto
Me gusta Argentina
Me gusta España
Me gusta Caminito y sus brillantes colores
Me gustan las rosas
Me gustan los bosques
Me gusta mirar el cielo estrellado desde mi ventana
Me gusta el chocolate
Me gusta el capuccino
Me gusta el té de durazno
Me gusta la lealtad
Me gustan mis amigos
Me gusta leer
Me gusta la honestidad
Me gusta querer y ser querida
Me gusta que me apoyen en mis proyectos
Me gusta la poesía
Me gusta la libertad
Me gusta la gente que piensa
Me gusta ser apasionada
Me gusta el romanticismo
Me gusta el sonido de la lluvia al caer
Me gusta mojarme bajo la lluvia
Me gusta sentir el calor de los rayos del sol en mi piel
Me gusta pasarme horas duchándome y pensando
Me gusta viajar en coche, viendo el paisaje mientras escucho música
Me gusta observar a las personas desde la ventanilla del colectivo
Me gusta aprender de las personas
Me gusta escuchar a las personas
Me gusta enseñar a las personas
Me gustan las conversaciones inteligentes
Me gusta salir a caminar de noche
Me gusta salir a caminar sin rumbo
Me gusta el olor de las hojas de los libros viejos
Me gusta el olor del café
Me gusta sentirme fuerte y segura
Me gusta el rubí y el amatista
Me gusta la rosa, el azahar y el clavel
Me gusta el agua y el fuego
Me gusta la tierra y el aire
Me gusta la gente con sabiduría
Me gusta la gente que aprende de la experiencia
Me gusta la música
Me gusta Evanescence
Me gusta la fotografía
Me gusta disfrutar de los buenos recuerdos
Me gusta aprender de los malos recuerdos
Me gusta hacer lo que me gusta
Me gusta creer que hay alguien esperando por mí
Me gusta saber que existen las personas buenas
Me gusta saber que todavía hay esperanza
Me gusta vivir cada día como si fuese el último
Me gusta reír y que los demás rían conmigo
Me gusta tener conversaciones con mis padres
Me gustan mis padres
Me gusta quedarme en la cama un día de lluvia
Me gusta disfrutar viendo las tormentas
Me gusta sentirme única y saber que lo soy
Me gusta el teatro
Me gusta la gente que se preocupa
Me gusta bailar
Me gusta la gente que disfruta la vida
Me gusta la textura de la seda y la lana
Me gusta ver el mar y perderme en su contemplación
Me gusta la luna llena reflejada en el mar
Me gusta creer que existe el destino
Me gusta creer que existe el libre albedrío
Me gusta ser como soy
Me gusta la pintura
Me gusta hacer las cosas a mi manera
Me gusta la gente que pelea por lo que quiere
Me gusta la gente que cree en las utopías
Me gusta la gente con sueños
Me gusta la gente sencilla
Me gusta el misterio
Me gusta la sensualidad
Me gusta la elegancia
Me gusta la serenidad
Me gusta el orden
Me gusta la cultura
Me gustan los buenos discursos
Me gusta escuchar el sonido del piano
Me gustan los atardeceres de verano
Me gustan las noches de otoño
Me gustan los mediodías de primavera
Me gusta la paella, el gulasch, las gambas al ajillo y los spaghetti con salsa
Me gusta la Alhambra
Me gusta la Mezquita de Córdoba
Me gustan los Alcázares Reales de Sevilla
Me gusta Andalucía
Me gusta Toledo
Me gusta Madrid
Me gusta Buenos Aires
Me gusta Belgrano, Recoleta, Palermo y San Telmo
Me gusta el sabor del aceite de oliva
Me gusta el color del vino tinto
Me gusta mirar siempre al futuro
Me gusta tener razón
Me gusta la brisa de verano por la noche
Me gusta el olor de los árboles
Me gusta ver el mundo cubierto de nieve
Me gusta la playa y la ciudad
Me gusta explorar el mundo que me rodea
Me gusta el universo
Me gusta la naturaleza
Me gustan los animales
Me gusta el sonido del silencio
Me gusta la soledad
Me gusta la compañía
Me gusta el equilibrio entre la naturaleza y la humanidad
Me gusta el equilibrio entre la pasión y la razón
Me gusta la frontera entre lo mundano y lo sagrado
Me gusta quedarme horas observando un cuadro
Me gusta quedarme horas leyendo un libro
Me gusta quedarme horas escribiendo
Me gusta perderme en mi mundo interior mientras escucho música
Me gusta la comprensión
Me gustan las cosas bien explicadas
Me gusta la amabilidad
Me gusta la originalidad
Me gusta la aventura
Me gusta la historia
Me gusta la literatura
Me gustan los idiomas
Me gusta la tolerancia
Me gusta conocer de otras culturas
Me gusta sentarme al lado de la estufa en invierno
Me gustan los muebles de roble y algarrobo
Me gusta ir al cine
Me gustan las películas que te hacen pensar
Me gustan las personas que te hacen pensar
Me gustan las personas entusiastas
Me gusta la nobleza de espíritu
Me gusta la motivación
Me gusta la valentía
Me gusta la simpatía
Me gusta la ironía
Me gusta el sarcasmo
Me gusta la melancolía de vez en cuando
Me gustan los finales tristes
Me gusta el amor verdadero
Me gusta tratar de entender a las personas
Me gusta ayudar a las personas
Me gustan los secretos
Me gustan los perfumes
Me gustan los abrazos
Me gustan los besos
Me gustan las caricias
Me gustan los susurros
Me gustan las sonrisas
Me gustan las miradas intensas y profundas
Me gusta preguntarme sobre el mundo que me rodea
Me gusta la política
Me gusta la filosofía
Me gusta la sensibilidad
Me gusta cuestionar antes de aceptar las cosas
Me gusta estar insatisfecha con mi realidad
Me gusta sentirme diferente
Me gusta la ilusión
Me gusta la inocencia
Me gusta la inteligencia
Me gusta la experiencia
Me gusta ser obsesiva
Me gusta ser testaruda
Me gusta tener ideales y pelear por ellos
Me gusta saber que con el tiempo el bien siempre triunfa sobre el mal
Me gusta el amor de una madre
Me gusta el valor de un padre
Me gusta la escultura
Me gusta creer que tengo un alma
Me gusta saber que tengo un alma
Me gusta mi corazón
Me gusta poder ver más allá de donde llega la vista
Me gusta creer que hay algo más por encima de nosotros
Me gusta sentirme en armonía con la naturaleza
Me gustan los espejos
Me gusta la belleza interior y exterior
Me gusta la desnudez
Me gusta la sensualidad del cuerpo humano
Me gusta sentirme linda
Me gusta el rojo, el negro y el violeta
Me gusta luchar por la verdad
Me gustan los hombres con actitud
Me gustan las personalidades fuertes
Me gustan las experiencias colectivas
Me gusta el individualismo
Me gusta el optimismo
Me gusta la oscuridad
Me gusta la luz
Me gustan los sentidos
Me gusta el espíritu sin fronteras del ser humano
Me gusta saber que podemos hacerlo todo si simplemente nos lo proponemos
Me gusta entender el por qué de todas las cosas
Me gusta aprender de mis errores
Me gusta seguir de pie a pesar de todos los obstáculos
Me gusta volver a ponerme de pie una vez que he caído
Me gusta preguntarme por qué estamos acá
Me gusta preguntarme por qué estamos vivos
Me gusta saber que a pesar de todo estamos vivos

lunes, 13 de septiembre de 2010

A la Alhambra...

Noche a través de interminables, oscuros y tortuosos corredores
Donde se pierden en la fronda los rastros inmemoriales y enterrados
De los pasos incansables de ejércitos prominentes y ensordecedores
Relatos de guerreros y princesas, de reyes, sultanes y califas olvidados
Reflejo de resplandor de luna proyectado en la tierra eternamente
Sobre los suelos ocres, se yergue imperturbable el templo del ocaso
Destinada estás a resistir la tormenta de los tiempos insurgentes
Su flujo que jamás afectará tus muros repletos de secretos bien guardados
Fluyen tus fuentes mágicas resucitando maravillas y leyendas del pasado

Se han enamorado de ti y en tus brazos socorriste a tantos tristes viajeros
Y en tus jardines de azahares y dulces perfumes sus nostalgias perecieron
Has permanecido, deslumbrante, en la memoria del mundo y de su credo
Eres la estrella del occidente que portaron desde oriente los sabios extranjeros
Aquellos nazaríes portadores de la llama de Alá y sus profundos misterios
Por favor, abre tus brazos y dame consuelo en tu sensual y fragante seno
Bajo tus arcadas calladas dormiremos para siempre en un apacible sueño
De tu manantial sereno los leones beberán hasta abandonar su porte fiero
Eres el edén más puro y dulce que alguna vez soñó aquel escritor de tus cuentos

Bajo tus fuentes la noche se enciende colmada de mil estrellas sosegadas
Un doble cielo, dos lunas, la unión de dos mundos en el cristal del agua
Y el silencio clama por las pisadas del último rey y de sus lágrimas amargas
Tu corazón late impasible a pesar de los años, los desiertos y batallas
Fuiste sombra, fuiste muerte, fuiste vida, fuiste alegría de un sueño etéreo
Aquel soñador que te concebirá una vez más, quizá esta vez la última
El rey Boabdil clama entre suspiros llamándote vanamente en su lecho
Eres esa mujer indomable, salvaje, misteriosa como aquella Soraya única
Y el tiempo se detiene bajo tus ojos negros brillantes como cuantiosas fraguas

Y en las ruinas circulares el universo se une en una danza ancestral con la tierra
Y fantasmas de reyes perdidos vagan sin descanso clamando a la brisa su pena
El palacio del rival se yergue derrotando la bandera de medialuna anochecida
Reinan tiempos oscuros en las cenizas del Corán con sus páginas ahora sin vida
Pues el rey que es a la vez primero y quinto se ha apoderado de tu triste silueta
Aunque añoras el esplendor de tu cuerpo sabes que él sí te ama y te respeta
No volverás a ser la misma, pero triunfarás renovándote hermosa y plena
Para toda la eternidad todos los hombres se inclinarán ante tu inmortal belleza
Esa belleza que siempre renace y nunca muere

Porque eres la Alhambra, resabio de todos los tiempos y todas las civilizaciones
Historia sin fin que en todo el orbe despierta inevitablemente sueños y pasiones
Fuente de lujuria para todos los guardianes ocultos y serenos de la historia
Que con los ojos que no están en las pupilas saben admirar tu brillante victoria
¡Oh, mi Alhambra! Inacabable ninfa y efigie tentadora, yo te doy todo mi amor
Porque guardas dentro de tu alma los rasgos de la humanidad con tanto valor
Dices con una sonrisa tu pregunta de esfinge bajo la sombra de la Sierra Nevada
Eres el faro más resplandeciente que alguna vez se haya concebido en Granada
¡Oh, mi Alhambra! Suave caricia del agua de tus jardines y tus dulces estanques
Nunca dejes de guiarme a la sabiduría a través de las tinieblas de la ignorancia
Con tu misterio y tu infinita sensualidad yo siempre encontraré mi Nirvana
La paz y la relajación que transmites me permitirá encontrar el punto del alma
En el cuál la meditación y la inteligencia me resguardarán del impulso y el mal
Y tu te erguirás indómita, mi vida, porque eternamente y para siempre en mis recuerdos y en mi corazón estarás. ¡Oh, mi Alhambra!