martes, 23 de mayo de 2017

Mi Otro Yo...

Tersos espejismos se arremolinan como ondas en el agua
Aguas negras y profundas que residen ocultas en mi alma
Turbulentas por debajo de la superficie aparentemente calma
Giran veloces sin cesar en un torbellino ígneo que avanza

Todo lo que los sentidos distinguen no es más que una ilusión
Te veo mirándome desde lejos pero es sólo una mera proyección
Nada de esto cambiará hasta abrir las puertas de la percepción
Y estoy perdida vagando sin rumbo por laberintos de mi imaginación

Envidia, odio, venganza y dolor, cristales rotos en el fondo de mi corazón
El velo que teje la diosa se ha convertido en el hogar donde vive mi razón
Sufrimiento, condena, maquinaciones y engaños, blanco sobre negro
Furtivo reino de portentos y arcanos donde reside sediento mi otro yo

Una mano de fuego ardiente se cierne con garras filosas sobre la tierra
Un latido que palpita en silencio vulnerable a merced de la espera
Mientras la realidad ilusoria de personas sin luz sangra acariciando mi ser
Me olvido de mí misma creando una máscara que no estoy segura de tener

Y las cenizas que somos son borradas por la persecutora toxicidad
La bomba que se acerca sigilosa para arrasar implacable mi mente
En la oscuridad de aquel sitio donde el caos se une con la confusión
Se halla el abismo que constituye el vacío de mi desdichada voluntad

Envidia, odio, venganza y dolor, cristales rotos en el fondo de mi corazón
El velo que teje la diosa se ha convertido en el hogar donde vive mi razón
Sufrimiento, condena, maquinaciones y engaños, negro sobre blanco
Furtivo reino de portentos y arcanos donde reside sediento mi otro yo

Y en lo recóndito de ese sueño secreto que mis ojos no se atreven a ver
Siempre desviando la vista pero fijos en la figura que se forma en el rabillo
El ente encapuchado espera paciente el momento indicado para poder emerger
Siempre expulsado y rechazado por todo aquello que es digno de tener brillo
Lilith, luna negra y noche eterna, madre y señora de todos los atributos malditos

Pero algún día sabe que tendrá su oportunidad  de oro para mostrarse sin piel
Trayendo consigo todo aquello que ha sido enterrado para nunca más volver
Ese mundo eclipsado, perdido hasta el fin de los tiempos en el fondo de cada ser
Aquello que el ego no intuye, la semilla que no germina pero siempre permanece
La sombra silenciosa y templada que siempre duerme pero nunca, jamás desaparece
Encerrada entre serpientes y cadenas de obsidiana en los abismos del inconsciente
Mi otro yo atrapado en el olvido y la ignorancia, buscando la venganza que le pertenece

Y la aceptación tan añorada no vendrá hasta no ser convocada por designios subterráneos
Delirios de esquivos arquetipos y símbolos perdidos en la vasta psique del ser humano
Y así extiendo mis brazos al vacío, caigo en el agujero negro de la bestia que hay en mí
Para encontrar al final del trayecto la profundidad de la comprensión del saber profano
El conocimiento y la sabiduría que sobreviene al cambio, el mundo entero entre las manos
En un ciclo que se repite una y otra vez, descendiendo como aquel loco solitario y lanzado
Aceptando la amargura y el miedo, abrazando con ternura a ese otro yo marginado
Que no es más que otra parte de mí, una pieza más del todo que forma una unión sin fin

Envidia, odio, venganza y dolor, cristales rotos en el fondo de mi corazón
El velo que teje la diosa se ha convertido en el hogar donde vive mi razón
Sufrimiento, condena, maquinaciones y engaños, negro sobre blanco, blanco sobre negro
Furtivo reino de portentos y arcanos donde reside sediento mi otro yo, que no es más que lo que ya soy…



jueves, 18 de mayo de 2017

El Dios De Las Mil Caras...

Tuvimos la oportunidad de derrotar sin miedo al lucero
Sentimos la corriente inevitable de un deseo perecedero
Tuvimos la oportunidad de recuperar el paraíso perdido
Y pudimos en total unidad nuestros seres haber fundido 
Pero me humillaste con tu falsa e indulgente voluntad
Y a través de tu antifaz me echaste en cara mi frialdad
Qué extraña criatura esa que hace siglos fue concebida
El amor que la vergüenza en su seno fieramente confina

Fui capaz de enfrentarme al circo del ridículo sólo por ti
Fui la reina del carnaval en tu feria grotesca de lo absurdo
Inventándome la esperanza de que de alguna manera así
Podrías desplegar toda tu ansiada ternura bendita ante mí
Creyéndome que doblegando mi corazón sobre tu regazo
Y despreciándome comiendo cual can de tu piadoso brazo
Podría finalmente acceder dentro de la muralla de tu burgo

Pero eres como Jano, el dios de las dos caras
Hiriéndome por turnos con tu máscara y tu espada
Ojala no fuera tan alto el precio de la venganza
Pero eres como Jano, el dios de las mil caras
Debo pensar en la estrategia de la próxima jugada
Para no humillarme más por un Adonis sin valor
Para no olvidarme nunca del poder en mi interior
Para nunca más ser traicionada por los impulsos del ardor

Te volviste en mi vida el astro que iluminaba íntegra la creación
Y así con robustos lazos ataste en mí todo tu radiante esplendor
Mas la sombra proyectada en el reverso de tu sibilino interior
Hizo añicos la efigie que construí para ti con absoluta devoción
Tus hilos asiendo mis muñecas, cual de marionetas el portador
Te hicieron pensar que podías ejercer sobre mí supremo control
Me sometiste con tus cadenas reduciéndome al siervo más inferior
Y ese pedestal que alcé en tu nombre te hizo creerte emperador
Pero la emperatriz dicta que es la hora de que estalle la revolución

Majestad de la nada, el vacío de tu vida es tu objeto de admiración
Con tus palabras pomposas lograste atraparme en tu telar del engaño
Mas las vendas cubriendo mis ojos ya no pueden contener mi visión
Y es en esta vigilia diáfana que me doy cuenta de la verdad de mi razón
Que no tienes poder sobre mí, que no fuiste ni serás nunca mi soberano
Cual Atlas liberado, el peso abominable de tu ego no me aplastará más
Las musas extáticas entonarán para la eternidad esta homérica canción
Odas que anuncian buenos augurios en la senda de mi propia superación
Pues en esta hora azul naciente no habrá otro maestro que la intuición 

Porque fuiste como Jano, el dios de las dos caras
Hiriéndome por turnos con tu máscara y tu espada
Al final no resultó tan alto el precio de la venganza
Pero fuiste como Jano, el dios de las mil caras
Debí aprender la estrategia de la próxima jugada
Para no humillarme más por un Adonis sin valor
Para no olvidarme nunca del poder en mi interior
Para nunca más ser traicionada por los impulsos del ardor

Y ahora que el infinito se yergue tallando universos entre tú y yo
Distanciando tu sol implacable de mi cielo ya nunca más eclipsado
Y la dulce noche llega desplegándose como refugio de los olvidados
El último deseo que puedo entregarte no es otra cosa que lo mejor
Mi libertad no será más que tu tormento, pero no te guardo rencor
Ojalá las huellas de tus pasos te deparen un aprendizaje enriquecedor
Sé que estás roto, que los golpes de la vida forjaron lo que eres hoy
Pero abre los ojos, aprende a estar en paz contigo mismo sin temor
Entiende cómo compartir con el otro y poder alcanzar la aceptación
Comprende cómo es amar incondicionalmente sin pedir retribución
Para así ya nunca más ser traicionado por los impulsos del ardor...

jueves, 14 de abril de 2016

Élan (Fuego Interno)

Yo quiero arder en tu fuego interno
Y consumirme entre tu incendio salvaje
Quiero perderme en ese mundo de misterio
Y vencer la vigilia que precede al viaje

Yo quiero enredarme entre tus ramas sólidas
Y ver en el espejo de este secreto insondable
Yo quiero sumergirme en esta quietud sórdida
Un océano de oscuridad y rayos indomables

Y en el medio de la noche brillan tus ojos rojos
Como las llamas que encierras en el fondo de tu ser
Tu fuego interno

Yo quiero construir un muro inexpugnable
De piedra firme como tu oculta voluntad
Yo quiero envolverte como la más suave seda
Y sostenerte como la cama en la que duermes

Yo quiero convertirme en tu ángel oscuro
Y rodearte con mis alas que portan perdición
Yo quiero ser tu augurio de muerte
Quiero devorarte en medio de este dulce fragor

Yo quiero ser la serpiente que te tiente
Quiero ser el santo que te expíe y te redima
Quiero ser tu madre, tu padre y tus hijos
Y todas las almas que tu existencia atestiguan

Y en el fondo de la sombra corre tu sangre hirviendo
Y listas para la batalla parten coléricas tus pisadas
Y en el medio del ruido de la rabia que te atraviesa
Arde tu fuego interno

Porque yo quiero ser como tú
Que inevitablemente te autodestruyes y vuelves a resucitar
Nacimiento y muerte, en un ciclo interminable
Razón y emoción, cuerpo y espíritu, imposible discernir
Porque yo quiero volverme como tú
Que estás en todas y cada una de las cosas vivientes
El pan que derrota al hambre, el hambre que derrota al pan
La sed y la fruta que se cosecha si sabes tener la capacidad
Porque resides en todos nosotros, en la humanidad entera
Y también dentro de mí

Yo quiero erguirme como los pilares de la Tierra
Y someterme encadenada a la lucha que es la vida
Yo quiero volverme como el vagabundo desconocido
Aquel de un sólo ojo que conoce todas las cosas
Y perderme caminando en el horizonte difuso

Yo quiero que cada paso marque una huella imborrable
Y mirar atrás y no poder escapar del pasado (rumbo a un futuro incierto)
Yo quiero forjar el karma que me lleve a buen puerto
Y que este incendio se expanda ahora que sopla el viento
Y que mis ojos brillen rojos en el medio de la noche
Mi amado Élan
Mi fuego interno

De vuelta al ruedo con un nuevo poema...

martes, 9 de septiembre de 2014

Vía Crucis...

Avanzando por el desierto de los misterios perdidos
Hasta el jardín de los senderos que se bifurcan
El libro que no debe leerse se abre inevitable
El olvido y el desespero bailan sobre los caídos
Y las moiras se aparecen riendo su ansiosa lujuria

Yo corro hacia donde los doce signos me guían
Una sombra en la distancia que no alcanzo a divisar
Trece laureles y una rosa en el apogeo de este sueño
La máscara cae, la sombra se voltea, el deseo y el azar
Es tu silueta, todo tu ser, aquello que me devuelve el respirar…

La espada del augurio el ángel muestra ante mí
Arrodillada bajo el filo del universo y el hado
Una danza ancestral llama al guardián blindado
Y ahora sé que yo ya no tengo otro lugar adonde ir
Más que a tu puerta, más que a tu lecho, más que a tus brazos…

La verdad que se hunde y da la espalda a los enjuiciados
La doncella reza a la madre tierra por la semilla ancestral
La balanza desequilibrada de la justicia de ojos cerrados
El padre tiempo que barre el polvo de esta terminal
Llegó la hora de que mi tren pase por esta estación

La muerte que llora la soledad en su triste canción
El silencio que se clava más que cien mil cuchillos
El corazón que es un espectro burlón de orgullo y brillo
Y Morfeo que gobierna bajo este negro cielo onírico
A través de toda la confusión de humo y espejismos 
Me llevarán a casa contigo una vez más…

El mundo, la papisa, el emperador, el sol y la estrella
La luna, el loco, el ermitaño, la fuerza y la templanza
Sellan el futuro, moldean la forma, crean la sustancia
Y la niebla lenta desciende en este páramo desolado
Donde surgen entremezcladas la locura y la esperanza
Sólo la luz imparable se lleva la esencia y la belleza

Los pensamientos que una vez compartiste conmigo llevo
Tallados en blanco, rojo y negro en el punto de mi centro
Pureza, pasión y misterio que susurran ante mis pasos
En el sendero de esta travesía que me llevará a tu lado
Espero poder sacarte algún día de aquel averno marcado
La marca de Caín que se grabó en ti y que no has borrado
Tal vez algún día te recuperaré por completo, serás curado
Dormido te miro y pienso si seremos capaces de volver al pasado
Y ser lo que solíamos ser, tener el mundo en nuestras manos
Marcharé por este vía crucis invisible hasta tu amor destrozado
Rogando, en mi añoranza, que alguna vez podamos volver

Yo corro hacia donde los doce signos me guían
Una sombra en la distancia que no alcanzo a divisar
Trece laureles y una rosa en el apogeo de este sueño
La máscara cae, la sombra se voltea, el deseo y el azar
Es tu silueta, todo tu ser, aquello que me devuelve el respirar…

La espada del augurio el ángel muestra ante mí
Arrodillada bajo el filo del universo y el hado
Una danza ancestral llama al guardián blindado
Y ahora sé que yo ya no tengo otro lugar adonde ir
Más que a tu puerta, más que a tu lecho, más que a tus brazos…

Poema nuevo que escribí este año, después de un largo período sin sentarme a hacerlo. Sepan disculpar la ausencia prolongada. Espero que lo hayan disfrutado.

Caminar...

Poema que escribí para el fanzine "Historias Al Paso" de mi novio, Nicolás (pueden visitar su blog http://www.giaquintadibuja.blogspot.com/ y su deviantart http://www.giaquintan.deviantart.com/ para conocerlo) con el propósito de que funcionara como un prólogo para la historieta homónima que contiene. El fondo fue hecho por él. Espero que les guste.


jueves, 16 de mayo de 2013

Sal Con Una Chica Que No Lee...

Por Charles Warnke

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta. 

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe. 

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato. 

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida. 

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza. 

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

martes, 14 de mayo de 2013

La Piel Del Puma...

Bueno, volví después de tanto tiempo de estar ausente. Porque uno al fin y al cabo siempre termina volviendo a donde empezó, aunque ya siendo otra persona, yo regreso a este blog que de alguna manera también es mi casa simbólica siendo alguien diferente, con un sinfín de nuevas experiencias vividas que para bien o para mal me han hecho crecer y volverme un poquito más fuerte. 
Y una de esas experiencias nuevas fue, entre otras, el haberme propuesto el desafío de ir a un taller literario. Como la mayor parte de la gente que me conoce sabe que escribir es prácticamente mi vida y que justamente en mi vida el hecho de intentar siempre superarse a uno mismo es casi una filosofía personal, me decidí a darle un espacio académico a ese hasta ahora hobbie de amateur que de a poco se está convirtiendo  en una vocación existencial, si es que no lo ha sido desde siempre. 
Este es el producto de ese reto. Es un cuento que aprendí a apreciar muchísimo, incluso tal vez sea mi favorito, ya que es el más acabado y el más coherente que hice hasta ahora, tanto en los detalles como en la estructura interna del mismo. Además de que me agrada el hecho de que por fin pueda haberle dado un final concreto a un relato, cosa que siempre me ha costado, hasta el punto de dejar muchas historias inconclusas debido a este problema.
Tengo que admitir que crecí mucho yendo a ese taller, aprendí muchas cosas no sólo sobre cómo escribir, sino también de mí misma, mi estilo y mi forma de narrar. Espero poder continuar con este proyecto en un futuro cercano y seguir perfeccionándome a mí misma en esta que es una de mis razones para vivir. En fin, acá lo dejo, espero que resulte de su agrado.

La Piel Del Puma”
Se apretujó sobre el tronco, cuidándose de no resbalar. Se inclinó sobre el Winchester fijando su atención en la mira, con la precisión de sus años de cazador. Los zapatos rechinaron sobre la nieve congelada del bosque. Un mundo estático lo rodeaba, como si el tiempo hubiera optado por detenerse, dando paso a los dominios inmutables de la omnipotente naturaleza. Ni un ruido, ni un solo indicio de movimiento en aquel mundo paralizado de escarcha. Sólo el cazador silencioso a la espera de la presa que tarde o temprano debía emerger en medio de esa quietud perturbadora.
El frío era glacial y el hombre debió acomodarse la gruesa chaqueta para asegurarse de que la helada no penetrara a través de la tela e invadiera su cuerpo, aunque era bastante complejo lograr que el crudo viento fantasmal no le calara hasta los huesos con esas bajas temperaturas.
Mara lo esperaba en la casa, seguramente preparando la sopa caliente de siempre con la mudez y el sometimiento que tanto la caracterizaban. A él no le importaba demasiado, no realmente. Nunca había sentido pasión verdadera por ella, nunca había sabido comprender sus silencios, que le resultaban verdaderamente exasperantes. No, su verdadero anhelo, su verdadera obsesión no residía en Mara, ni en la calidez de la leña del hogar, ni en las paredes sólidas de aquella casa de madera en la que les tocaba vivir. No, sólo en ese páramo salvaje y desolado era donde el hombre era auténticamente feliz. Sólo en el inhóspito e indomable descampado el depredador en él podía ser libre. Su verdadera pasión era cazar, no había mayor certeza que esa, y no existía nada en el mundo que pudiera reemplazarla.
Al anochecer, las espesas nubes en el cielo dejaron entrever que se acercaba una tormenta. La brisa gélida se volvió más fuerte aún, dejando la esencia de los pinos impregnada en el aire. Un ser humano más cobarde, o quizá más sensato se hubiera marchado rápidamente de allí, pero la firmeza del cazador era inalterable. No se iría de allí hasta lograr su cometido.
Pasaron las horas y nada. Ni rastro de la criatura. El cazador quiso mantenerse atento en su posición todo lo que le permitieran las fuerzas pero la álgida capa de nieve que se precipitaba sobre él en forma de ventisca era tan densa que apenas podía ver lo que se encontraba a un metro de él. Se acurrucó en un tronco, apoyando el rifle en su hombro izquierdo con la mano derecha y permitiéndose inconscientemente aflojar un poco los tensos músculos.
No supo en su aletargamiento cuanto tiempo había estado yaciendo en aquel lugar. Ni siquiera pudo contar los segundos que le quedaron antes del golpe repentino. Porque cuando después de todas las horas gastadas allí la tempestad finalmente retrocedió y la visibilidad del panorama se hizo un poco más clara, el cazador se encontró frente a frente con unos ojos dorados, casi ambarinos, que lo observaban fijamente desde una distancia poco prudencial. Un vaho cálido y desagradable invadió sus fosas nasales despertándolo totalmente de su aturdimiento. Alzó los párpados lentamente y con dificultad, presintiendo lo peor.
Y lo vio.
Justo delante de él, con las fauces próximas a su rostro y una expresión monstruosa y feroz se encontraba su enemigo, aquel que había estado buscando por siempre. El vaho que había olido y que tanto le había disgustado no era más que su aliento fétido, producto de las innumerables carnes crudas de las presas que había devorado. Era el aliento del puma.
El hombre se frotó los ojos por una milésima de segundo para cerciorarse de que aquello no era una ilusión. En su interior los latidos de su corazón como truenos retumbantes se confundían con los rayos del exterior. El temor y la emoción lo electrizaban a la vez, haciendo que una corriente de adrenalina y exaltación le recorriera todo el cuerpo a velocidades sobrenaturales y emitiendo una serie de descargas que lo forzaron a erguirse y ponerse en guardia, alzando el Winchester para apuntar directamente a la fiera.
Sin embargo, más hábil y letal, el puma arremetió primero, propinándole un zarpazo en el brazo derecho con sus afiladas garras. El hombre aulló de dolor y soltó el rifle, que salió disparado unos metros por encima de él y fue a dar contra la nieve. Tratando de recuperar fuerzas, echó un vistazo fugaz hacia donde había caído, calculando cuánto tiempo se demoraría en poder tomarlo, pero estaba demasiado lejos para alcanzarlo y el animal ya se había lanzado al ataque otra vez. El salto espectacular del felino lo obligó a apartarse justo cuando los filosos colmillos estaban a punto de cerrarse sobre él. La fiera aterrizó en el tronco donde minutos antes el cazador había estado agazapado cautelosamente. Se incorporó con rapidez y sacó de su bolsillo un puñal que llevaba como arma soporte. Con suma solemnidad lo desenfundó, colocándolo entre el animal y él. Ambos se enfrascaron en una lucha encarnizada que pareció durar horas. El cazador se sentía verdaderamente inmortal, invencible. Ésta era la batalla de su existencia y no iba a perderla. Era el heredero de una lucha inmemorial, de una guerra que había sido costumbre por generaciones y cargaba en sus hombros todo el peso de esa tradición que le habían transmitido con gloria y dignidad sus ancestros, la humanidad misma. Finalmente, tras un largo rato sin conseguir herirse gravemente el uno al otro y ante la ansiedad de conseguir la victoria, se le ocurrió dar un rodeo por el bosque para distraer a la fiera y poder llegar hasta donde se encontraba la carabina, así que echó a correr y la bestia lo siguió.
El felino avanzaba con destreza y elegancia. Era un animal realmente espléndido en todos sus movimientos. Pero al cazador no le importaba su belleza, sólo le importaba ganar la pelea y destrozarlo antes de que él lo hiciera. Sólo un pensamiento lo mantenía absorto: cortarle el cuello o asestarle un tiro en el pecho.
Después de llevar a cabo un largo desvío por el bosque, el hombre regresó al sitio donde había estado refugiado de la tormenta y tomó el rifle, apuntando hacia todos los flancos. El puma todavía lo perseguía, pero en ciertos momentos pareció dudar de su ataque y  le perdió el rastro, así que de a poco el hombre se fue tranquilizando. Todavía tenía tiesos todos los miembros de su cuerpo y esperaba con excitación que el puma lo alcanzara, pero ya no sentía la agitación de la carrera previa. Al final, después de aguardar varias horas y ver que el puma no aparecía, tomó su arma y, decepcionado,  se volvió para irse. No pudo dar el primer paso.
Con suma agilidad y precisión, el puma se abalanzó sobre él con la mandíbula increíblemente abierta y un relámpago cayó en las proximidades, otorgándole un resplandor dorado casi etéreo en el pelaje. El cazador se volteó rápidamente y apuntó con su arma, pero ya era demasiado tarde. Las fauces del animal se cerraron precisas sobre su yugular y la sangre comenzó a salir a borbotones de la garganta. El roce de su piel le resultó extrañamente familiar, por alguna razón que no pudo adivinar.
El instante de su último desvanecimiento, que debió haber sido breve, pareció extenderse por una eternidad El silencio se había vuelto punzante, le causaba dolor en los oídos, le penetraba en la carne. La tormenta había cesado de repente y el bosque había vuelto a sumirse en la atmósfera inmóvil que había presenciado antes. Era su sepulcro nevado. Antes de impactar contra el suelo y cerrar los ojos, dejándose al fin desangrar, echó un vistazo por última vez alrededor y vio al puma que se había alejado un poco y lo observaba de lejos. Pensó en Mara, en sus ojos fulgurantes y en ese segundo supo que no había llegado a conocerla, que en todos sus años de vida no había aprendido nada. No había comprendido su tarea silenciosa de complacerlo en todas sus necesidades, ni la paciencia impertérrita con que todos los días lo había esperado en la casa después de sus cacerías. Ella lo había amado en silencio y él nunca lo había valorado. Nunca había amado nada, ni a ella, ni a su hogar, ni a su tierra abundante y fecunda. Entendió que de no haber sido por su obsesión, podría haber tenido una vida próspera, una vida sencilla y cálida en un hogar acogedor y apacible, una vida de verdad, envuelto en la suave y gentil abundancia de la tierra que los rodeaba, de la naturaleza y sus designios. Pero el nunca había aprendido a escuchar y ahora ya era demasiado tarde.
Por primera vez sintió pánico y confusión y en ese estado le pareció ver a lo lejos que el puma empezaba a variar su figura. Se erguía despacio y su silueta felina empezaba a tomar una forma más alargada y sinuosa, casi femenina. Toda esta transformación en un silencio total, como el silencio permanente de Mara. Y en su quimera se permitió creer que esos ojos ámbar le eran conocidos. Y creyó entender por qué  ella había callado siempre, por qué jamás le había hablado, aunque le había demostrado su amor de mil maneras diferentes. No había tenido opción. Su obstinada ambición no le había dado otra alternativa más que ir en su busca y hacerlo culminar en ese fin. Ya no había nada que pudiera hacer para cambiar su destino.
Y esa piel…esa piel que él tanto había ansiado para él. Pareció comprender por qué la había anhelado siempre. Por qué deseaba la piel del felino, del brutal animal que había acabado con su vida, del enorme gato que lo acechaba. Esa piel lustrosa y bruñida, esbelta y gentil. Esa piel rebosante de belleza y sensualidad que despedía destellos de matices dorados y rojizos a medialuz…
¿Era Mara o era el delirio final que sobreviene a aquel que yace en el lecho de muerte? La piel del puma era tan cobriza, tan parecida a la piel suave y tersa de ella. Nunca lo sabría, porque la vida ya se escapaba de él.

lunes, 12 de diciembre de 2011

El Reino Del Silencio...

En el templo de la oscuridad dormida, en silencio se oyen pasos
De un alma en pena vagando perdida del mundo en retraso
Nadie vela por ella, nadie la encuentra, nadie puede llegar a ella
Porque se esconde la más atroz bestia dentro de su cara más bella
Su mundo es un cristal que la divide de toda ilimitada frontera
Su mirada es una lágrima que reposa bajo la sombra de su tristeza
Y el amor inalcanzable que jamás podrá rozar su rostro en nieblas
La hacen quedarse sola una vez más, sola y con voz queda

¿Cuánto tiempo soportaremos estás máscaras que llevamos puestas?
¿Cuánto amor malgastaremos sabiendo que se esconde la soledad eterna?
Si el vacío se abre y se cierne sobre nosotros la brecha implacable
De un amor que no es recíproco, de un amor que nunca será probable
Y me rompe el corazón en mil pedazos, desgarrando lo más hondo de mi carne
Porque estoy amando sin ser amada, porque estoy perdida sin ser hallada
Nadie comprende la ausencia, nadie llora jamás por la demencia de mi falta
Y tú me destrozas sabiendo que no importan las eras, nunca harás nada

La ausencia que duele más que mil puñales clavados en el fondo de la flor
A veces estás tan lejos a pesar de que tu esencia flota en el aire a mi alrededor
Escuchando tu silencio me pierdo en la oscuridad de mi profundo abismo
La negrura de mí misma que me atrapa y me oprime, sin dejarme camino para escapar
La tristeza y la impotencia de no poder luchar contra mi ser, el adversario más fuerte
Ya no queda camino por recorrer, ya no queda sendero que caminar, no puedo respirar
El engaño más grande del ser humano es la mentira misma que se inventa la vida
La falsedad que con tentadoras palabras crea el espejismo de la felicidad, esa falsedad soy yo

¿Cuánto tiempo nos creeremos que el paraíso existe y se puede encontrar?
¿Cuánto amor malgastaremos creyendo que ese sueño realmente puede hacerse realidad?
En el miedo me perdí hace tiempo, y el eco de mis palabras ya casi resulta inaudible
El mismo Eco que grita a Narciso antes de verlo precipitarse decidido hacia la muerte
Mis palabras quedan sumergidas en la quietud, silencio todos estos incontables años
¿Cuándo romperá la barrera del sonido este reino del olvido y la ignorancia infernal?
Será que algún día por fin aprenderás, me miraras a los ojos y realmente me escucharás
¿Cuando será el amor más que sólo promesas, cuando se convertirá en la auténtica eternidad? ¿Cuándo aprenderé a alcanzarme, a salvarme, para que puedas entender?

Esa soledad que sentimos, esa soledad que tan bien sabemos y compartimos
Pero ninguno de los dos escucha, por más que estemos gritando por dentro
Estamos ciegos a la luz brillante a nuestro alrededor, esa misma luz blanca nos ciega
Sin ningún sentido, vagamos sin rumbo por este camino que desolado nos espera
Y quizá esté pidiendo demasiado al decirte que por una vez me veas brillar a tu lado
Y quizá sea  una egoísta y desgarre tu corazón hasta el punto de no poder parar tu sangrado
Pero no puedo evitar sentir este vacío por dentro, no puedo evitar sentir que siempre hay palabras no nacidas dentro de mi garganta, palabras abortadas, palabras vacías
Que me ahogan y me asfixian, me llevan hacia la muerte incluso aunque no lo quisiera
Y tu me destrozas sabiendo que no importan las eras, nunca harás nada
Nunca cambiarás, nunca cambiaré, nunca cambiaremos

Y seguiremos dando vueltas girando en un círculo infinito e inacabable que nos asesina cada día
Y la máscara, la actuación continuará, porque la obra debe seguir, la existencia es un teatro sin fin
El destrozo interior no podrá nunca emerger a la superficie, se ahogará en el medio de las aguas
Y la sonrisa esconderá como un muro interminable el verdadero sentimiento, la soledad, la tristeza
Muro opresor, muro cruel y frío que oculta y sepulta los gritos de los pesares torturados sin piedad
Las palabras alentadoras seguirán saliendo de mi boca sin ningún contenido, sin atisbo de verdad
Mi conciencia quedará aplastada por la roca de la certeza más dura que alguna vez se pueda hallar
La certeza de que me estoy mintiendo a mí misma y de que ya no hay retorno ni paso atrás

¿Cuánto tiempo soportaremos estás máscaras que llevamos puestas?
¿Cuánto amor malgastaremos sabiendo que se esconde la soledad eterna?
Si el vacío se abre y se cierne sobre nosotros la brecha implacable
De un amor que no es recíproco, de un amor que nunca será probable
Y me rompe el corazón en mil pedazos, desgarrando lo más hondo de mi carne
Porque estoy amando sin ser amada, porque estoy perdida sin ser hallada
Nadie comprende la ausencia, nadie llora jamás por la demencia de mi falta
Y tú me destrozas sabiendo que no importan las eras, nunca harás nada

¿Cuánto tiempo nos creeremos que el paraíso existe y se puede encontrar?
¿Cuánto amor malgastaremos creyendo que ese sueño realmente puede hacerse realidad?
En el miedo me perdí hace tiempo, y el eco de mis palabras ya casi resulta inaudible
El mismo Eco que grita a Narciso antes de verlo precipitarse decidido hacia la muerte
Mis palabras quedan sumergidas en la quietud, silencio todos estos incontables años
¿Cuándo romperá la barrera del sonido este reino del olvido y la ignorancia infernal?
Será que algún día por fin aprenderás, me miraras a los ojos y realmente me escucharás
¿Cuando será el amor más que sólo promesas, cuando se convertirá en la auténtica eternidad? ¿Cuándo aprenderé a alcanzarme, a salvarme, para que puedas entender?
Y tu me destrozas sabiendo que no importan las eras, nunca harás nada
Nunca cambiarás, nunca cambiaré, nunca cambiaremos

En el templo de la oscuridad dormida, en silencio se oyen pasos
De un alma en pena vagando perdida del mundo en retraso
Nadie vela por ella, nadie la encuentra, nadie puede llegar a ella
Porque se esconde la más atroz bestia dentro de su cara más bella
Su mundo es un cristal que la divide de toda ilimitada frontera
Su mirada es una lágrima que reposa bajo la sombra de su tristeza
Y el amor inalcanzable que jamás podrá rozar su rostro en nieblas
La hacen quedarse sola una vez más, sola y con voz queda…

lunes, 21 de noviembre de 2011

El Árbol De Tu Nombre...

Pude tener mis dudas al principio, aquel día de abril en la plaza de las flores
Pude haber sentido mil veces con miedo y tristeza que no era la indicada para ti
Tantas veces llorar en silencio, decepcionada de la vida, guardando mis palabras
Perdida en el universo de mi angustia, sumida en el laberinto de mi depresión
Sabiendo que no sería amada por nadie, que nadie querría unirse a mí, siempre…

Pero me miraste con tus ojos brillantes y amables, me sonreíste como si me conocieras
Y supe que eras distinto a todos los demás, que mi camino estaba doblegado al tuyo
Me mostraste que detrás de tu hielo sólo había alguien  tratando de protegerse del dolor
Me dijiste palabras reconfortantes que nunca escuché, tu aura se unió a la mía y sucedió
Finalmente supe que estabas hecho a mi medida, que en mi vida por una vez podría tener valor, siempre…

Por Dios, juro que nunca te abandonaré, la promesa está sellada, nunca te dejaré
En las ramas, en la salvia, en la copa, en las hojas, en las raíces de aquel árbol duerme
No importa si nos separamos, ni la distancia del tiempo, no importa lo lejos que esté
No importa que la más negra noche se cierna sobre nosotros ahogando nuestra voz
La luz que emites siempre vivirá dentro de mí
No importan las estaciones que pasen, ni la erosión de los años en nuestros corazones
No importa cuantas veces sin voluntad, con rabia y frustración, nos hiramos mutuamente
Ni importa cuantas veces tenga que llorar para mantener este  enorme sentimiento en pie
Siempre te llevaré dentro de mí, siempre te amaré...

Cada día te miro dar un paso y sé que avanzas lento y seguro, como el más fuerte
Cada día te veo mirar al futuro y me pareces la persona más grandiosa de todas
No importa el ritmo de nuestra marcha, siempre caminaré a tu lado, aunque sea duro
Porque no existe persona en el mundo que se compare contigo, eres el héroe más grande
Tu historia aún no escrita es la más impactante de todas, nuestra historia interminable
Eres mi voluntad para seguir, quiero crecer tan alto como el árbol de nuestra promesa
Para que nuestro hilo rojo se entrelace hasta el fin de nuestras vidas, siempre...

Ahora que ambos hemos llegado a un punto crítico, donde estamos llenos de amigos
Una senda sin retorno, donde no se puede mirar atrás, no puedo más que agradecerte
Y la lluvia caerá otra vez sobre mí, una vez más, y mi rostro se ensombrecerá
Puedo caer tan bajo en el fondo del abismo de mi ser que me quede totalmente ciega
Puede clavarme mil espinas la vida que cada día  a trepar este tronco me enseña
No importa nada de lo que pueda pasar en el porvenir, a partir de ahora en adelante 
Tu árbol siempre me sostendrá, el árbol de tu nombre...

Por Dios, juro que nunca te abandonaré, la promesa está sellada, nunca te dejaré
En la carne, en la sangre, en el alma, en la mente, en el cuerpo de esta mujer duerme
No importa si nos separamos, ni la distancia del tiempo, no importa lo lejos que esté
No importa que la más negra noche se cierna sobre nosotros ahogando nuestra voz
La luz que emites siempre vivirá dentro de mí
No importan las estaciones que pasen, ni la erosión de los años en nuestros corazones
No importa cuantas veces sin voluntad, con rabia y frustración, nos hiramos mutuamente
Ni importa cuantas veces tenga que llorar para mantener este  enorme sentimiento en pie
Siempre te llevaré dentro de mí, siempre te amaré...

No importa cuantas veces deba romperme en pedazos, este lazo invisible no se quebrará
Inmenso será el océano del destino que nos espera, incierto y turbulento golpeará
Cuando más desesperados estemos, sin embargo, nuestro juramento nos guiará
Ocultando el dolor, aceptando los errores, comprendiendo, nuestro árbol nos levantará
Llamándonos está la verdad de nuestro yo, no podemos temer al futuro nunca más
Ahora los recuerdos felices giran a mi alrededor como un torbellino de flores de Ginkgo
Si el tesoro más grande se guarda en las ramas, el secreto más profundo en la semilla del alma
Todo lo arriesgaré por alcanzar lo mejor de mí, todo lo aprenderé para poder merecerte
Este mundo que paso a paso he construido es tuyo, me abriré a tu ser por primera vez
Aún nos queda mucho por aprender, aún nos queda un larguísimo camino por recorrer
Mas podremos estar juntos por una estela fugaz de segundo, podrán ser eras sin final
Osando desafiar al destino quiero atravesar la barrera de los tiempos contigo
Quiero que esta experiencia no se olvide
Porque eres mi primer amor, el único que se atrevió a ocupar el innombrable lugar olvidado
Y siempre te amaré...

Por Dios, juro que nunca te abandonaré, la promesa está sellada, nunca te dejaré
En las ramas, en la salvia, en la copa, en las hojas, en las raíces de aquel árbol duerme
No importa si nos separamos, ni la distancia del tiempo, no importa lo lejos que esté
No importa que la más negra noche se cierna sobre nosotros ahogando nuestra voz
La luz que emites siempre vivirá dentro de mí
No importan las estaciones que pasen, ni la erosión de los años en nuestros corazones
No importa cuantas veces sin voluntad, con rabia y frustración, nos hiramos mutuamente
Ni importa cuantas veces tenga que llorar para mantener este  enorme sentimiento en pie
Siempre te llevaré dentro de mí, siempre te amaré...


viernes, 28 de octubre de 2011

El Sueño De La Razón Produce Monstruos...

Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 30 de marzo de 1746 – Burdeos, Francia, 15 de abril de 1828)

viernes, 21 de octubre de 2011

El Corazón Pide Placer Primero...

Pónganse los auriculares y déjense llevar por la atrapante y hermosa melodía de esta canción, como flotando en la corriente de un arroyo o río que fluye o sobrevolando con alas blancas la más alta de las nubes del firmamento. Pertenece a un peliculón llamado "El Piano", dirigida por Jane Campion. Una bellísima película, que no sólo constituye una fuente de deleite debido a su perfecta fotografía e imágenes, sino también es una fuente de gozo auditivo debido a las fascinantes y apasionadas piezas de piano que en ella se tocan. La música, una fuente de pasión, libertad que a veces puede llevar a los extremos más insospechados, la música, lenguaje y forma de expresión más clara que todas las palabras y que puede lograr que hasta los mudos puedan expresar a través de ella la inmensidad y belleza de su alma. El Piano, instrumento mágico y misterioso, capaz de llegar con cada una de sus teclas, con cada una de sus notas a acariciar cada fibra de nuestro ser y llenar de emoción hasta lo más profundo de nuestra alma. Instrumento de libertad y encierro, de alegrías y tristezas, de infinita sencillez y complejidad, instrumento maravilloso que inspira y logra hacer surgir de nuestro ser lo mejor de nosotros. Porque como dice el título de esta canción "El Corazón Pide Placer Primero" y es la música aquella maravilla divina que sirve para comunicar ese sentimiento y a la vez saciarlo, es aquel piano, aquel instrumento mágico, el que con sus desafiantes, fuertes y a la vez sutiles y delicadas notas está ahí para recordarnos que los seres humanos tenemos un espíritu que porta lo más frágil y hermoso de nosotros, que todos tenemos un corazón que aspira al amor y a la comprensión, un corazón que busca insaciablemente la felicidad y al placer a través del cariño y el afecto de la unión y el entendimiento y que  es algo que jamás debemos olvidarlo...
Dejo la sinopsis para aquel que le interese saber de qué se trata:

The Piano (también conocida como La lección de piano o El piano) es una película de 1993sobre una pianista muda y su hija, ambientada en un lugar apartado de Nueva Zelanda durante la mitad del siglo XIX. La película fue escrita y dirigida por Jane Campion, y protagonizada por Holly Hunter, Harvey Keitel, Sam Neill y Anna Paquin. La banda sonora de la película fue interpretada por Michael Nyman y se convirtió en un éxito de ventas. Hunter tocó las canciones en sus escenas, y también dio clases de piano a Paquin.
The Piano cuenta la historia de una mujer escocesa, Ada McGrath (Holly Hunter), cuyo padre la vende en matrimonio a un hombre, Alistair Stewart (Sam Neill), y es enviada junto con su joven hija Flora (Anna Paquin) y su piano a vivir con él a Nueva Zelanda. Ada no ha dicho una palabra desde hace años, sustituyendo su voz por la música del piano, mientras que su hija le sirve de traductora en su comunicación a través del lenguaje de signos.
Ada y Flora llegan a Nueva Zelanda, siendo abandonadas junto con sus pertenencias por la tripulación del barco en el que han llegado desde Escocia. Su nuevo marido obliga a Ada a abandonar el piano en la playa, siendo luego vendido a George Baines (Harvey Keitel), vecino de Stewart y entusiasta de la música de piano, quien al principio le pide a Ada que le de clases de piano, pidiéndole seguidamente hacer un trato de que ella podra tocar el piano mientras que el la pueda tocar. A partir de aquí, empieza una relación entre Ada y George, que marcará el devenir de la historia.
La película ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1993 y Holly Hunter a la mejor actriz. En 1994, ganó los Premios de la Academia en las categorías de Mejor actriz (Holly Hunter), Mejor actriz de reparto (Anna Paquin) y Mejor guion original. Anna Paquin se convirtió en la segunda persona más joven en ganar el Oscar a la mejor actriz de reparto. Además, la película fue candidata en las categorías de Mejor fotografía, Mejor diseño de vestuario, Mejor director, Mejor montaje y Mejor película.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Niña Neblina...

Cae la noche de nuevo envolviéndote en su manta
Estás camuflada, mezclada con el aire en libertad
Eres como el eco que resuena y no articula palabra
Nadie te escucha, eres el silencio reencarnado en vida
Niña Neblina, nadie supone tu existencia

Las veredas desiertas no sienten tus suaves pasos
Es la carga que lleva tu espalda, tu dolor asignado
Sueñas deseos imposibles de amor eterno jurado
Pero nadie te ve, te desvaneces con el viento sur
Niña Neblina, nadie llora tu existencia

Eres el humo que asciende al cielo buscando un lugar
Eres la humedad en celo que se va con el sol destructor
Eres el espíritu que espera por milenios en la aflicción
Eres la tierra que aguarda con recelo a quién la pise
Niña Neblina, y tu que lo aguardas a él con fervor
Sabes que por el camino de la bruma nunca te seguirá

La lluvia de tus emociones circula por tus delicadas mejillas
Son ciclones tus pensamientos de utopías dulces tortuosas
Quieres con tu ser que tenga los ojos que se requieren para ti
Que pueda verte mezclada entre la gente de miradas perdidas
Niña Neblina, eres inmaterial en tus acometidas

Sola en la negrura con la niebla de vestido para la boda
Tienes esa fe ciega de que aparecerá por aquella vereda
Pero se aproxima el alba y nadie llega a tu ansioso seno
Y otra vez escampa en la ciudad de grises desencuentros
Niña Neblina, eres invisible para sus días

Eres el humo que asciende al cielo buscando un lugar
Eres la humedad en celo que se va con el sol destructor
Eres el espíritu que espera por milenios en la aflicción
Eres la tierra que aguarda con recelo a quién la pise
Niña Neblina, y tu que lo aguardas a él con fervor
Sabes que por el camino de la bruma nunca te seguirá

Y la luz dorada tal vez hoy te disuelva en sus brazos
Y nadie note tu ausencia por las calles aún mojadas
Y el barro blando tal vez hoy te absorba en su boca
Y nadie note que tas ido de la realidad que es helada
Y tu fuerza para existir tal vez halles en ti misma
Y te olvides de esa pesadilla que se está llevando tu vida
Y te olvides de ese amor que te deja sola en la deriva

Eres el humo que asciende al cielo buscando un lugar
Eres la humedad en celo que se va con el sol destructor
Eres el espíritu que espera por milenios en la aflicción
Eres la tierra que aguarda con recelo a quién la pise
Niña Neblina, y tu que lo aguardas a él con fervor
Sabes que por el camino de la bruma nunca te seguirá

Eres las hojas del otoño que son arrastradas por el viento
Eres las gotas del arroyo que se pierden libres en el océano
Eres las horas derrochadas en pelear por causas perdidas
Eres las sobras del día que se invierten en la triste espera
La triste espera de un amor imposible como el que esperas
Niña Neblina, no lo aguardes más a él con tanto aprecio
Porque sabes que por el camino de la bruma que das nunca
Nunca te seguirá

Bórralo para siempre de tu mente, que sea el que se desvanezca
Que el sea el Niño Neblina y que le toque ser quién desaparezca
Para que existas y que se pueda divisar tu cuerpo y tu alegría
Niña Neblina, y tu que lo aguardas a él con fervor
Sabes que por el camino de la bruma nunca te seguirá
Niña Neblina, no lo aguardes más a él con tanto aprecio
Porque sabes que por el camino de la bruma que das nunca
Nunca te seguirá
Niña Neblina
Nunca te seguirá




viernes, 2 de septiembre de 2011

Viaje...

Tantas noches sin nombre reposé en el fondo, sumida en la oscuridad
En la más completa soledad las veladas pasé sin descansar
Y nadie vino por mí, por más que gritara, sólo estaba el eco de mi voz
Sólo la sinrazón, el desaliento y la desazón reinante en mi corazón
Pero en el fondo supe que no era la nada, en el fondo supe que no existe el final
Había tocado fondo, pero éste no es más que otro de los ríos que llevan al mar
Y la luz brilló ante mis ojos y supe que ya no caería, mis alas no se romperían nunca más

Cielo eterno, noche sin sombra, sol ardiente y llameante allá donde quiera que vayas
Un relato que contiene infinitas historias, que a su vez narran vidas de otras memorias
Y un grito incesante en medio de la frontera cegadora y difusa, llamándonos a despertar
Por más que creamos que existe la línea, la muerte no es más que un juego al que apostar
Cada sueño que nos crea, cada sensación etérea vive en nuestros cuerpos incompletos
En un círculo que jamás se romperá, en un ciclo que nos llena pero que jamás se repetirá
Un interminable camino de muchas encrucijadas, mil lunas que escoger, ninguna dormirá

Y bailaré en medio de la tormenta, me regocijaré en la canción de la noche más negra
Me reiré hundiéndome en la lágrima más sentida, y el espíritu de la pena será mi compañía
Más seguiré apuntando a las estrellas, más seguiré mirando más allá de la eternidad
Porque no importa donde estés, no importa el delirio en el que te encuentres, sé que me devuelves la mirada
Y tu amor será mi camino en medio de la destrucción de la nada, será el universo el que me cante desde tu morada
Porque, amor mío, resides donde nadie más que yo podré encontrarte, nadie más sabe este secreto
Tú me desafías y no puedo negar que es un largo camino de angustia y de dolor, pero acepto el reto
Iré en tu búsqueda

A través de la niebla más confusa que a todos nos convierte en un solo ser amorfo
A través de desiertos de espejismos traicioneros y errores engañosos yo avanzaré
Desconfiaré de la forma más pura y bella, me fiaré de la más fiera de las bestias
Y mis pies nunca serán los mismos, se quebrarán y se romperán al borde del abismo
Pero su marcha continuará, no me detendré, caminaré más lejos de lo que nadie ha llegado
Porque mi misión es encontrarte y nadie más que yo conseguirá este inquieto objetivo
Prisionero estás en la más opresora de las jaulas esperando por tu salvador, yo te traeré liberación

El eco de los latidos retumbará en medio del silencio, el vibrar de tus cadenas inquietas me guiará
El alma salvaje que reside dentro de ti indomable ni el peor de los demonios la destrozará
A cada paso estoy más cerca, cuento con ansias las horas en que te veré con vida de nuevo
Sé que te desvistes y vuelves a formarte en otro velo, transformando y mejorando tu disfraz
Y que a cada segundo que esperas y respiras se va descubriendo en tu rostro otro antifaz
Eres experto en el arte de engañar, los has burlado a todos, simplemente diciendo la verdad
Y aunque en el centro de este inframundo sin esencia existes derrotado, en realidad siempre ganaste la campaña
Sólo escondiste tus fuerzas al mundo para poder pelear mejor en el futuro que es el mañana

Han pasado los años y el aliento huye en el aire con mis antiguos sueños e ideales incumplidos
Por fin termina el camino, por fin el laberinto de experiencia y conocimiento ha concluido
Y ya no me queda más que este sueño eterno al que me llama la doncella de blanco
Deberé sumirme en ese mundo de poetas y escritores que toman delirios robados
Pero soy feliz, porque te he encontrado, estás de pie mirándome a los ojos con indescriptible sabiduría
Te veo brillante y más glorioso que nunca, pues has roto la prisión que creías sin salida
El miedo, el miedo que te jugaba una mala pasada ahora se muestra finalmente con las manos vacías
Y tu espada, la más fuerte de todas, desenvainas, la espada de la inmortalidad
La espada que la vida y el camino te han regalado cuando pensabas que sólo te daban crueldad

Y bailaré en medio de la tormenta, me regocijaré en la canción de la noche más negra
Me reiré hundiéndome en la lágrima más sentida, y el espíritu de la pena será mi compañía
Más seguiré apuntando a las estrellas, más seguiré mirando más allá de la eternidad
Porque no importa donde estés, no importa el delirio en el que te encuentres, sé que me devuelves la mirada
Y tu amor será mi camino en medio de la destrucción de la nada, será el universo el que me cante desde tu morada
Porque, amor mío, resides donde nadie más que yo podré encontrarte, nadie más sabe este secreto
Tú me desafías y no puedo negar que es un largo camino de angustia y de dolor, pero acepto el reto
Iré en tu búsqueda, en la travesía que no tiene final ni inicio
Iré en la búsqueda más grande de todas, aquella que no tiene ni guía ni camino
Iré en tu búsqueda, en la travesía en la que yo sólo puedo forjar mi destino
Iré en la búsqueda más grande de todas: iré en la búsqueda de mí mismo

Creo que este poema más que ningún otro resume a la perfección la posición en la que me encuentro parada en el camino que me queda por recorrer y la mirada que tengo respecto a la vida. Espero que les haya gustado...

martes, 15 de febrero de 2011

Por la Gracia De William...

"O for a voice like Thunder, and a tongue to drown the throat of war! When the senses are shaken and the soul is driven to madness… Who can stand? When the souls of the opresses fight in the troubled air that rages…Who can stand? When the whirlwind of fury comes from the Throne of God, when the frowns of his countenance drive the nations together…Who can stand?When Sin clips his broad wings over the battle, and sails rejoicing in the Flood of Death, when souls are torn to everlasting fire, and finds of Hell rejoice upon the slain… O who can stand? O who hath caused this? O who can answer at the Throne of God? The Kings and the Nobles of the Land have done it! Hear it not, Heavens, thy Ministers have done it! "

"¡Oh, quien tuviera una voz como el trueno, y una lengua para atenazar la garganta de la guerra! Cuando los sentidos se tambalean y el alma es conducida a la locura…¿Quién puede resistir? Cuando las almas de los oprimidos luchan en el agitado aire enrarecido…¿Quién puede resistir? Cuando el torbellino de la furia procede del Trono de Dios, cuando es el ceño de Su Rostro el que lanza las naciones unas contra otras…¿Quién puede resistir? Cuando Pecado estrella sus inmensas alas sobre la batalla, y navega con regocijo sobre esa marea de Muerte, cuando las almas son arrastradas al fuego eterno, y los demonios del Infierno se deleitan sobre la matanza…Oh, ¿Quién puede resitir? ¿Quién, quién es el culpable? ¿Quién puede responder ante el Trono de Dios? ¡Los Reyes y los Nobles de la Tierra lo han hecho! ¡No les escucucheis, Cielos, tus sacerdotes lo han hecho!" WILLIAM BLAKE, "Prólogo al Rey Eduardo IV",1783.

¿Que representa realmente este poema? ¿Un campo de batalla, o el Infierno en la tierra? Bajo la atenta mirada de William Blake ( poeta, pintor y místico de finales del XVIII- XIX), la guerra se ha transformado en una visión dantesca, apocalíptica, sobrenatural, donde miles de seres humanos son arrastrados por fuerzas superiores hacia un vórtice de muerte y de violencia. El mensaje del poeta, claro como un mazazo, clama al Cielo contra la sinrazón de la guerra, y culpa a los "agentes de Dios" ( reyes, nobles y obispos) de arrastrar a los pueblos a la mutua destrucción. Y es que son los estamentos superiores de clero y nobleza, cuyo poder procede tradicionalmente de la voluntad divina, los culpables a los que Blake dirige su dedo acusador: "Thy Ministers have done it". La obra de Blake, tanto literaria como gráfica, está basada en una serie de visiones fantásticas de fuerza arrolladora; quizás por ese motivo el texto se yergue como uno de los más estremecedores alegatos anti-belicistas de la Historia ("¡Oh quien tuviera una voz como el trueno, y una lengua para atenazar la garganta de la guerra!"). El sentimiento de horror que nos describe es totalmente atemporal: puede responder a una batalla en la antigua tierra de Grecia, a la masacre de una carga de caballería pesada en la Edad Media, o al atronador sonido de la artillería en las trincheras de la II Guerra Mundial. La agonía y la muerte son siempre las mismas.
Sin embargo, podemos ubicar este episodio bélico del poema en un contexto histórico más concreto: la Guerra de las Dos Rosas, un conficto que marcó Inglaterra a fuego durante la Baja Edad Media. El interés de Blake por la historia y la leyenda británica medieval le vino de joven: cuando sólo era un mero aprendiz de pintor, el muchacho recorrió Londres cuaderno en mano, esbozando miles de copias de las iglesias góticas que encontraba a su paso, y solazándose especialmente con los grabados de las tumbas de la realeza. Esta afición, que acabaría por convertirse en un fuerte leif-motiv del Romanticismo, desembocó en una de sus primeras obras, "Poetical Sketches" (1783), de la cual Loreena McKennitt extrae el fragmento "Prólogo al Rey Eduardo IV", rebautizándolo con el melancólico título de "Lullaby" (Nana). Los primeros acordes de la canción, acompañados por la melodía de una antigua canción de cuna, se ven poco a poco silenciados por el clamor de una tormenta que se aproxima.

No lo escribí yo, pero me pareció un artículo fascinante, considerando que el "Prólogo al Rey Eduardo IV" es uno de mis poemas favoritos. Un grande, William Blake...

miércoles, 9 de febrero de 2011

El Último Hilo De Aisa...

Atrapada para siempre en un cielo sin estrellas
Herida y agonizante por la precisión de la flecha
Ella camina sin rumbo hundida en palabras inciertas
Ella no tiene en el mundo ni un ser que la quiera

Sueña que al final del estrecho y cruel camino
Donde las vidas se cortan y cae rendido el destino
Estarán contemplándola en un omnipotente descuido
Los ojos que alguna vez ella condenó al olvido

Llora y se purga de pecados que no puede callar
Aquellos que quizá haya cometido y no pudo recordar
Que la condujeran al castigo de cómo el rey Edipo errar
En el lado más oscuro del orbe por toda la eternidad

Sus hermanas no la oyen, su dueño ya no está
La vida y el deleite que alguna vez conoció se van
Porque ya no encuentra satisfacción en su tarea habitual
Ya no halla belleza en aquellas manos de pureza ritual

Joven y anciana a la vez, bella y monstruosa será
Podrá transformarse muchas veces, más la tristeza la seguirá
Porque su túnica de sombra aquel acto siniestro evocará
Aquel día sanguinario que su tijera el hilo le tocó cortar

Y en aquel segundo definitivo de horror y conmoción
Donde ni un pestañeo escapa al suspiro del exhausto corazón
Desgarrado por las tinieblas del abismo, sin vergüenza ni honor
En la cruz del mundo, en el pilar del juicio final su amante se desplomó

Y ella continúa andando, inmutable y sin que se trasluzca emoción
Sobre aquel rostro indefinible que con su amor también pereció
Lo ha perdido todo, ya de la soledad siquiera siente un atisbo de noción
Solo el deseo de vagar por siempre rogando al cielo protector

Que alguna vez se le permita emprender la larga partida, eso anhela
Para poder bajo el manto del más perpetuo Morfeo apoyar por fin la cabeza
Y sumergirse sin demora en ese sueño inexplicable al que ella a todos sentencia
Para poder junto a aquel lejano amante permanecer en los confines de la tierra

Más nadie la oye, el silencio de la noche es más fuerte ya que sus palabras
La triste y calma negrura parece una imitación burda de su vida desdichada
Nada queda para ella, no la espera más que la sombra de la duda en su almohada
Y la nostalgia de saber que ya con nadie compartirá el tibio calor de su cama

En un nuevo día gris y exasperante ella abre sus ojos y observa su cara demacrada
En el espejo tintineante del agua, su melancolía se reduce en la imagen difuminada
Solo un reflejo del dolor real, solo un rastro del frío que la golpea con brutalidad
Porque la verdad es que está sola y jamás ninguna compañía se le podrá brindar

Porque su corazón no es más que un oscuro hueco negro sin fondo
Porque su amor y su razón no han hecho más que caer en lo más hondo
Del abismo implacable que es la tortura de la muerte portar sin reposo
Su nombre es Aisa y de su historia ya no queda más que cenizas y polvo

miércoles, 19 de enero de 2011

Los Dos Amantes...

El rey ordenó a su visir que cada noche le llevara una virgen y cuando la noche había transcurrido mandaba que la matasen. Así estuvo haciendo durante tres años y en la ciudad no había ya ninguna doncella que pudiera servir para los asaltos de este cabalgador. Pero el visir tenía una hija de gran hermosura llamada Scheherazade... y era muy elocuente y daba gusto oírla...
-"Las mil y una noches"
Te quitabas la faja de la cintura, te arrancabas las sandalias, tirabas a un rincón tu amplia falda, de algodón, me parece, y te soltabas el nudo que te retenía el pelo en una cola. Tenías la piel erizada y te reías. Estábamos tan próximos que no podíamos vernos, ambos absortos en ese rito urgente, envueltos en el calor y el olor que hacíamos juntos. Me abría paso por tus caminos, mis manos en tu cintura encabritada y las tuyas impacientes. Te deslizabas, me recorrías, me trepabas, me envolvías con tus piernas invencibles, me decías mil veces ven con los labios sobre los míos. En el instante final teníamos un atisbo de completa soledad, cada uno perdido en su quemante abismo, pero pronto resucitábamos desde el otro lado del fuego para descubrirnos abrazados en el desorden de los almohadones, bajo el mosquitero blanco.Yo te apartaba el cabello para mirarte a los ojos. A veces te sentabas a mi lado, con las piernas recogidas y tu chal de seda sobre un hombro, en el silencio de la noche que apenas comenzaba. Así te recuerdo, en calma.
Tú piensas en palabras, para ti el lenguaje es un hilo inagotable que tejes como si la vida se hiciera al contarla. Yo pienso en imágenes congeladas en una fotografía. Sin embargo, ésta no está impresa en una placa, parece dibujada a plumilla, es un recuerdo minucioso y perfecto, de volúmenes suaves y colores cálidos, renacentista, como una intención captada sobre un papel granulado o una tela. Es un momento profético, es toda nuestra existencia, todo lo vivido y lo por vivir, todas las épocas simultáneas, sin principio ni fin. Desde cierta distancia yo miro ese dibujo, donde también estoy yo. Soy espectador y protagonista. Estoy en la penumbra, velado por la bruma de un cortinaje traslúcido. Sé que soy yo, pero yo soy también este que observa desde afuera. Conozco lo que siente el hombre pintado sobre esa cama revuelta, en una habitación de vigas oscuras y techos de catedral, donde la escena aparece como el fragmento de una ceremonia antigua. Estoy allí contigo y también aquí, solo, en otro tiempo de la conciencia. En el cuadro la pareja descansa después de hacer el amor, la piel de ambos brilla húmeda. El hombre tiene los ojos cerrados, una mano sobre su pecho y la otra sobre el muslo de ella, en íntima complicidad. Para mí esa visión es recurrente e inmutable, nada cambia, siempre es la misma sonrisa plácida del hombre, la misma languidez de la mujer, los mismos pliegues de las sábanas y rincones sombríos del cuarto, siempre la luz de la lámpara roza los senos y los pómulos de ella en el mismo ángulo y siempre el chal de seda y los cabellos oscuros caen con igual delicadeza.
Cada vez que pienso en ti, así te veo, así nos veo, detenidos para siempre en ese lienzo, invulnerables al deterioro de la mala memoria. Puedo recrearme largamente en esa escena, hasta sentir que entro en el espacio del cuadro y ya no soy el que observa, sino el hombre que yace junto a esa mujer. Entonces se rompe la simétrica quietud de la pintura y escucho nuestras voces muy cercanas.
-Cuéntame un cuento -te digo.
-¿Cómo lo quieres?
-Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie.
ROLF CARLÉ
Isabel Allende, "Cuentos de Eva Luna"

jueves, 13 de enero de 2011

El Hombre y La Luna...

Se mueve lentamente tu vestido con sus ondas sinuosas
Y el tiempo parece detenerse con violencia en tu horizonte apagado
Las mil y una lunas que convertiste en esclavas de tu porte ciegan tu piel
Tus manos y sus líneas cuál un sorpresivo suspiro de viento turbado
Tu boca entreabierta es una flor de lirio, tu lengua sabor a miel
Son el punto de locura donde trastabilla ciegamente mi ser

Baila tu aroma en las esencias imperceptibles de la tierra
Sueñan tus pies la caricia suave y atrevida de la hierba
Y yo te deseo como jamás te ha deseado ni te desea un hombre
Seguiré tus pasos hasta perderme infinitamente en la negra noche
Para internarme en el laberinto de tu lecho y la duda de tu cuerpo
Para consumirme finalmente en el peligro de tu pecho y de tu mortal beso

Yo cortaré tus cadenas y destrozaré todas tus temerosas jaulas
Yo atravesaré tus recintos entrecortados y tus callejones sin salida
Y llegaré hasta ti y me darás, cayendo entre mis brazos, la llave de tu alma
Y serás la calandria atrapada que levantará vuelo por la mar adormecida
Seré el halcón que te cazará más allá de los bosques y montañas embravecidas
Nos fusionaremos en una tormenta de almenas y fogatas furiosas
Un sol en medio del crepúsculo, una lluvia en medio del desierto
Y será nuestro espejismo real, nuestro aljibe repleto, nuestro oasis incierto

Danzarás esta velada para mí, los volados de tu pollera roja me cautivarán
Seré el roble más alto y fuerte, para que puedas mantenerte siempre en pie
Seré tu juez y tu mendigo, tu verdugo y tu salvador, todo lo que desees tendrás
Te daré mi universo repleto de estrellas, te bordaré un río de constelaciones
Para que puedas adornar tu almohada y quizá tu abrigo con ellas decores
Nunca te faltará techo, tendrás abrigo, seré el agua que acaricié tu sien
Porque no sabes como tu sensualidad me enloquece, ingenua mujer

Porque cuando avanzas como volando sobre las cumbres del cerro
No puedo más que admirar la plenitud de tu insuperable belleza
Y soñándote a cada suspiro voy errando sobre mis pasos cansados
Hasta el día en que te encuentre para por fin obtener el objetivo deseado
Porque lo único que quiero en esta vida, mi bien, es decirte que te amo
Quiero apoderarme de ti todas nuestras noches, que seas solamente mía
Mi pecho será el hogar más cálido donde alguna vez te halles protegida
Nada podrá separarnos, ni siquiera la mano desgarradora de la muerte
No me evadas, golondrina emigrante e insegura, acepta hoy tu suerte

El amor que te ofrezco renace eternamente como el suave cerezo en flor
Más fuerte que la canción del río y que la riña de las piedras, sin comparación
Así que ya no huyas más, no corras, que te cansas y la vida se nos va
Muere en mis brazos, sucumbe ante esta deleitante sensación del final
Deshazte en la plenitud del abrazo, hazte polvo de plata y álzate con el viento
Déjate guiar por este jinete osado que te desafía y te incita a este apacible reto
Seremos libres, correremos la tierra y conoceremos el universo sin límites
Solo debes tomar mi mano, hermosa niña mía, y cerrar tus grandes ojos
Solo debes entregarte al llamado de la noche y dejarla entrar en tu corazón roto

Porque vida mía, no puedo resistir a la tentación que nace de mi deseo
Porque mi niña, no puedo más que admirar este valioso tesoro que poseo
La sensación inexplicable e inolvidable que pocos conocen pero todos tenemos
Ese sentimiento que a veces se confunde con amor y otras veces con el dios Eros
Mi miel, pasión de mi ser, finges ignorarlo pero sabes bien a lo que me refiero
Lo has sentido tantas veces que apenas puedes contener tu garganta en celo
De describir, de probar, de sentir, de disfrutar, de existir en ese dulce concepto
Porque es sentirnos vivos, mi amor, lo que olvidamos y buscamos sin consuelo
Porque es sentirnos vivos, mi sol, la única manera que tenemos de alcanzar el cielo

domingo, 9 de enero de 2011

La Niña Del Estanque...

Hoy ciega mi ser
Tu sombra inconclusa
Dulce Nostalgia

Río que fluye
La calma inquietante
Surgen las almas

El eco calla
El té sin su perfume
Ya no estarás

El tiempo pasa
Las grietas sobre mi piel
Entre espadas

Sueño profundo
Mundo de laberintos
Tras cada puerta

No te encuentro
Espera irrevocable
De la corriente

Es arrastrada
La falsa telaraña
Sigo mi suerte

Por la ventana
Las luces titilantes
Llaman a casa

Lejos en el sol
El loto escarlata
Nace ante ti
Fuegos mortales
Salpican tu conciencia
Asesinato

El cielo llora
Limpia mi desaliento
Fin del deshonor

Puñal alegre
Acaricia mi pecho
Es un amante

En la cascada
Me pierdo en la quietud
Dormida estoy

Ajeno dolor
Lo veo en la barca
El reencuentro

Ya no hay fragor
De la cruenta batalla
Solo su risa

En la lapida
Permanece el nombre
Del samurai

En el estanque
Descansa el recuerdo
De su fiel geisha

Conjunto de haikus inspirado en "Nocturnos de la Ventana" de Federico García Lorca...

domingo, 26 de diciembre de 2010

El Final Del Juego...

Al final del camino, donde encuentras las cenizas, donde los árboles se marchitan como reflejos inescrutables del lamento de la infinita brisa, la llamarada arderá una vez más y surgirá para levantarse de nuevo el ave inmortal...
La mujer de ojos negros y mirada perdida en quién sabe que sinuosos y sombríos desfiladeros del tiempo y el espacio me tendió el mazo una vez más. Miré sus manos arrugadas y a la vez bellas en su apariencia senil, y no pude más que maravillarme de la hermosura y sugestión que subyace en la fealdad. Todo en ella era un velo atrayente y sensual de misterio: su larga cabellera morena cayéndole desordenada en los huesudos hombros, su mirada aparentemente distraída pero que a la vez no podía dejar de exhibir casi con presunción un atisbo de profunda e insospechada inteligencia, su pañoleta fusionada en un remolino de violeta, rojo vino, negro y azul, sus manos agrietadas por las arenas del tiempo, pero aún así delicadas como el marfil más puro, sus labios carnosos fruncidos ante mí, aguardando con impaciencia que tomara finalmente las cartas que ella sostenía en su mano con premura.
No sabía realmente qué tretas imprevisibles de la vida, ni qué dictamen de la rueda de la fortuna me habían traído hasta allí, ni por qué ahora me sometía a tal mera superstición, pero lo cierto es que algo dentro de mí me aferraba a esa experiencia como aquel hombre atrapado en la baraja era sostenido bamboleándose en el aire por aquellas impiadosas cuerdas.
-Ahora elija su última carta, por favor -señaló impasible la mujer.
Su mirada dirigida hacia mí me atrajo pero a la vez me estremeció. Esas pupilas que contemplaban con altivez aquello que es invisible para otras, aquello que nosotros, los seres ordinarios, no comprendemos, porque jamás lograremos acceder ni siquiera a dar el primer paso del camino de lo desconocido. Supe entonces que esa última elección marcaría mi existencia para siempre, que el peso y la responsabilidad de esa decisión caerían implacables sobre mí. No importaba que fuese un escéptico, ni que probablemente acabaría riéndome, incrédulo y hasta un poco incómodo, de aquella vivencia. No podía escapar. La última carta era la del destino.
Vacilé por un largo tiempo antes de escoger, mezclando el mazo con lentitud y nerviosismo, sin saber por cuál optar, si elegir aleatoriamente o escoger alguna que el vestigio de algún instinto oportuno o rastro de racionalidad me indicasen. Pronto, de la nada, tomé la primera que sentí rozando entre mis dedos, como si alguien me gritase que era el momento adecuado para llevar a cabo mi elección.
No pude ver cuál había escogido. La mujer no me dejó contemplarla. Me la pidió con un simple gesto de su mano y como yo no tenía intenciones de cuestionarla, se la alcancé, dubitativo. Al verla, ella frunció el entrecejo: parecía muy concentrada en su interpretación. Finalmente sus cejas volvieron a su sitio habitual en lugar de encontrarse arqueadas y con un suspiro imperceptible me la mostró. Un leve temblor sacudió mi espalda, como un escalofrío atravesando mi espina dorsal.
Era la muerte.
En seguida, vino a mi cabeza la imagen de un mal augurio, las proyecciones preliminares y uniformes de mi mente de repente cobraron materia, corporizándose en lo que yo podía imaginarme como un futuro oscuro e incierto. La muerte nunca podía representar nada bueno, ni siquiera en el tarot. Y estaba ahogándome en las aguas de la preocupación de mis propias conjeturas cuando la adivina me interrumpió.
-Sé lo que está pensando, pero no es lo que cree, no siempre los significados son lo que parecen. Si me deja, procederé a explicarle.
Guardé silencio, y con un gesto de la cabeza, asentí.
-La muerte no simboliza simplemente el fenómeno físico de perecer. Ese sería un nivel de interpretación muy superficial y vano, si lo pone a mi criterio. La muerte en el tarot representa mucho más que eso. Significa la importancia del cambio, la necesidad de aceptar el fin de una etapa para dar a luz a otra, estando dispuesto a dejar atrás y sacrificar absolutamente todo lo obtenido en ella, para así pasar al próximo escalón del aprendizaje, es decir, del camino a la iluminación. Es el morir por el bien del nacimiento, la decadencia de la oruga para que surja la mariposa. Es el balance que requiere del final para el nuevo comienzo, las cenizas que son esenciales para poder encender una nueva llama, el invierno sin el cual no existe el esperado regreso del verano. Es la destrucción de todo pasado para poder llevar a cabo desde cero la creación del futuro. La idea de la muerte está ligada a la de resurrección, pues siempre ocurre en un plano, terminando un ciclo y dando lugar a uno nuevo en otro nivel. Porque, en verdad, todo es un gran ciclo, nada deja de existir, todo continúa, se transforma, y la muerte es la liberación suprema. En los misterios de la muerte están ocultos los de la inmortalidad.
-Ya veo, eso quiere decir que la muerte no siempre tiene un significado negativo -observé.
-No mientras no venga acompañada de arcanos que demuestren lo contrario. Una vez que aceptes deshacerte de la máscara que has construido toda tu vida y abras tu mente a la intriga que la muerte te depara, desprendiéndote de todo lo anterior a pesar del dolor que esto pueda conllevar, entonces solo así alcanzarás la eternidad. Recibe a la muerte con los brazos abiertos, dejando ir todos tus recuerdos y posesiones, déjala entrar en ti, sin miedo a perderte. Acéptala completamente y ella te corresponderá de la misma forma. Sólo tienes que eliminar ese temor infundado que todos tienen, y serás libre. Olvídate de él, sólo es una trampa del ego. El ego teme perder su identidad, quiere ser inmortal y es por ello que detesta tanto a la muerte, porque ella representa el momento en que desaparecerá. Mas el ego lo único que hace es aprisionar, y si lo escuchas demasiado es posible que la experiencia del sueño eterno te parezca la más perturbadora de todas, además de que su mera idea te impedirá aprovechar cada día de tu vida, siempre tratando de conservarte y de reservar tus energías por temor a perderlas. Y entonces, nunca disfrutarás el sabor tan peculiar de la vida, su ambigua amargura y dulzura, y la muerte finalmente te llegará sin haber aprendido nada y sin nada por conocer. No, no hagas nada de eso, nada que te lleve por el camino de la infelicidad. Así que abre tus ojos y acepta el cambio, la transformación que te espera en tu propia realidad. Acéptalo, la muerte es tu destino.
Una vez que la adivina concluyó con su explicación, me sentí aliviado. Los falsos fantasmas que jugaban con los espejismos de mi propio miedo finalmente se desvanecieron. Y supe en ese momento que el bien y el mal no existen. Que Dios y el Demonio no son más que burdas creaciones residentes en el inconsciente de todo ser humano. Pues aquello que es oscuro, que es siniestro, el mal como entidad solo descansa apaciblemente en el espíritu, generado por las voces engañosas de la ignorancia, la duda y el temor. Justamente como mi temor irracional hacia un arcano, que más allá de presagiar infortunios para su invocador, portaba la oscuridad concebida por la misma carencia de conocimiento sobre ella. Y esas sombras, afortunadamente, se habían desvanecido para mí ante la luz del conocimiento. No, definitivamente, no. No existe el bien, ni el mal. Sólo nosotros. Sólo nosotros y nuestros actos, que pueden ser perjudiciales para unos, pero beneficiosos para otros. Todo es relativo. El hombre es el santo más puro y todos los demonios a la vez. Es necesario que la bondad y la maldad coexistan luchando entre sí para que el mundo pueda mantenerse en equilibrio, y ese campo de batalla no es más ni menos que el mismo ser humano.
Finalizada mi sesión de tirada de cartas, la mujer me acompañó hasta la salida, deseándome buena suerte en mi camino, mientras el humo y vahos de sahumerios y perfumes provenientes de la carpa se mezclaban serenamente con la bruma y las tinieblas del Inframundo.
A lo lejos, perdido en la distancia, pude oír el llanto de un recién nacido.